www.noticiasdealmeria.com

La suspensión del acuerdo Mercosur-UE y el triunfalismo de los extremos políticos

La suspensión del acuerdo Mercosur-UE y el triunfalismo de los extremos políticos
Ampliar
Por Aixa Almagro
x
aalmagronoticiasdealmeriacom/9/1/9/27
https://www.noticiasdealmeria.com
miércoles 21 de enero de 2026, 19:41h
Add to Flipboard Magazine. Compartir en Meneame

Escucha la noticia

En una votación que ha sacudido los pasillos del Parlamento Europeo, los eurodiputados han decidido hoy remitir el controvertido acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) para verificar su compatibilidad con los tratados europeos.

Con un margen estrecho de 334 votos a favor frente a 324 en contra y 11 abstenciones, esta decisión suspende de facto el proceso de ratificación del pacto, que apenas había sido firmado el 17 de enero en Paraguay tras 25 años de negociaciones. El acuerdo, que prometía liberalizar el comercio entre los bloques y abrir mercados para exportaciones europeas como automóviles y productos químicos, ahora enfrenta un limbo legal que podría prolongarse entre 12 y 18 meses.

Esta suspensión no es solo un revés para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien lo presentó como un pilar de la independencia económica de la UE en un mundo marcado por tensiones comerciales con Estados Unidos y China. Es, sobre todo, un triunfo compartido –y paradójicamente reivindicado– por las fuerzas políticas de los extremos: la extrema derecha y la extrema izquierda. Ambos bandos, por motivos opuestos pero convergentes en su rechazo al globalismo liberal, se atribuyen el éxito de haber frenado un acuerdo que ven como una amenaza existencial, aunque desde ángulos diametralmente diferentes.

Un Acuerdo Bajo Fuego Cruzado

El pacto Mercosur-UE, que abarca a países como Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, fue aprobado por una mayoría cualificada de los Estados miembros el 9 de enero, con 21 votos a favor, cinco en contra (Austria, Francia, Hungría, Irlanda y Polonia) y una abstención (Bélgica). Sin embargo, desde su anuncio en diciembre de 2024, ha desatado protestas masivas de agricultores en ciudades como París, Bruselas y Varsovia, quienes temen la inundación de productos agrícolas sudamericanos más baratos y con estándares ambientales y sanitarios inferiores. La UE prometió cuotas limitadas para importaciones de carne, azúcar y etanol, pero los críticos argumentan que estas medidas no bastan para proteger a los productores locales.

La remisión al TJUE fue impulsada por un grupo transversal liderado por Los Verdes y la Izquierda, pero contó con el apoyo inesperado de la extrema derecha, como el grupo Patriotas por Europa, presidido por Jordan Bardella de la Agrupación Nacional francesa (RN). Esta alianza táctica, inusual en un Parlamento fragmentado, revela cómo el acuerdo ha unido a opuestos ideológicos en una causa común: el rechazo al "neoliberalismo descontrolado".

La extrema izquierda se atribuye el éxito

Para la extrema izquierda, representada por grupos como The Left y eurodiputados de Sinn Féin o La Francia Insumisa, la suspensión es una victoria ambiental y anticorporativa. Argumentan que el acuerdo perpetuaría la deforestación en la Amazonia, ignorando el Acuerdo de París sobre el clima, y priorizaría los intereses de multinacionales europeas como las automovilísticas alemanas sobre la sostenibilidad. "Mercosur es un trato podrido que tira por la borda las protecciones climáticas, la seguridad alimentaria y los derechos humanos para vender autos alemanes en Sudamérica", declaró la eurodiputada irlandesa Lynn Boylan, celebrando la votación como un freno a la "agenda destructiva" de la Comisión.

Esta narrativa resuena en movimientos ecologistas y antiglobalización, que ven en la suspensión una defensa de los "pequeños" contra los gigantes corporativos. Para ellos, el pacto no solo amenazaba el medio ambiente –con el riesgo de aumentar las emisiones por mayor deforestación en Brasil–, sino que también socavaba estándares laborales y sanitarios europeos, permitiendo importaciones de productos tratados con pesticidas prohibidos en la UE. La izquierda extrema reivindica esta "victoria" como prueba de que la presión desde abajo –incluidas las protestas de agricultores y ONGs– puede detener el "capitalismo verde" de von der Leyen.

Y la extrema derecha también

Del otro lado del espectro, la extrema derecha –encarnada por partidos como el RN francés, Vox en España o el PiS polaco– celebra la suspensión como un triunfo soberanista y proteccionista. Para ellos, el acuerdo representa una traición a los agricultores europeos, exponiéndolos a una competencia desleal que destruiría empleos rurales y la soberanía alimentaria. "Hemos protegido a nuestros campesinos de la invasión de productos extranjeros que no cumplen nuestras normas", proclamó Bardella, atribuyéndose el voto como una defensa de la "Europa de las naciones" contra el "globalismo de Bruselas".

En países como Francia y Polonia, donde los agricultores son un bastión electoral de la derecha populista, la oposición al Mercosur se enmarca en un discurso anti-UE más amplio: el pacto es visto como un sacrificio de los intereses nacionales en aras de una integración supranacional que beneficia a élites urbanas y multinacionales. Líderes como Marine Le Pen o Matteo Salvini han usado la suspensión para atacar a Macron y Meloni, respectivamente, por su inicial apoyo al acuerdo, posicionándose como los verdaderos defensores de la "clase trabajadora rural". Esta reivindicación fortalece su narrativa de que solo el nacionalismo puede frenar la "desindustrialización" y la "deslocalización" impulsadas por tratados como este.

Una victoria compartida y un parlamento dividido

Lo fascinante de esta suspensión es cómo ambos extremos, pese a sus abismos ideológicos, convergen en el rechazo al acuerdo por razones que se solapan en el antiglobalismo. La izquierda lo ve como una batalla ecológica y social; la derecha, como una defensa identitaria y económica. Esta coalición de facto ha fracturado incluso a grupos centristas: socialistas y conservadores se dividieron en la votación, con algunos apoyando la remisión por presiones nacionales.

Sin embargo, el futuro es incierto. Si el TJUE valida el acuerdo, el Parlamento podría retomarlo, aunque con un clima político envenenado por las próximas elecciones europeas. Mientras tanto, agricultores continúan protestando, y von der Leyen defiende el pacto como esencial para la "autonomía estratégica" de la UE. En este tablero, los extremos no solo han detenido temporalmente el tren del libre comercio, sino que han reforzado su influencia, demostrando que, en tiempos de polarización, las victorias se comparten –aunque las motivaciones no.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios