La parroquia de San Pedro Apóstol de Almería ha sido el escenario de la conferencia titulada "Crónicas desconocidas de la Parroquia de San Pedro Apóstol", impartida por el periodista José Manuel Bretones con motivo de la conmemoración del 225 aniversario del templo. Durante su intervención, el ponente destacó que esta institución religiosa es anterior a la creación oficial de la Diputación de Almería y de la propia provincia en 1822, lo que la convierte en un baluarte de la identidad local que ha articulado la vida comunitaria, la fe y la memoria colectiva mucho antes de las divisiones administrativas actuales. El acto, organizado por la comisión del aniversario encabezada por Juan Antonio Moya y Áurea Navarro, sirvió para rescatar del olvido pasajes que vinculan a la parroquia con la historia social, política y emocional de la capital.
Uno de los episodios más singulares rescatados por Bretones se remonta a octubre de 1862, durante la visita de la reina Isabel II a la ciudad. En aquel entonces, el cura de San Pedro, Francisco de Torres Martínez, tuvo un papel protagonista al arrodillarse para servir de apoyo al Príncipe de Asturias, el futuro Alfonso XII, permitiéndole firmar en el libro de honor de la Virgen del Mar al no disponer de una mesa adecuada en el camarín de la patrona. La relevancia de la parroquia en el siglo XIX era tal que contaba con una Asociación de Católicos que costeaba una escuela para niños sin recursos. Además, se han recordado curiosidades sobre la vida cotidiana, como la costumbre del párroco de sufragar esquelas en la prensa local para informar de los funerales, incluyendo figuras destacadas como Francisco Javier de León Bendicho, diputado por Almería que donó su fortuna a los necesitados, o Venancio de Lártiga y Cors, alcaide de la aduana.
La historia de San Pedro también ha estado marcada por incidentes pintorescos y trágicos. En 1878, durante la procesión del Corpus, el entusiasmo de los monaguillos provocó que se desprendiera el badajo de una campana, cayendo sobre el público sin causar heridos, aunque el estruendo interrumpió el desfile. Años después, en 1899, esas mismas campanas alertaron a la población de un grave incendio en la calle Real. La crónica negra también pasó por sus naves, como el funeral en 1883 del sereno Laureano Martínez Cáceres, víctima de un homicidio a manos de un panadero conocido como "El Cojo" en el Barrio Alto, suceso que motivó una colecta popular entre los feligreses para ayudar a la viuda y sus seis hijos.
El templo ha sido testigo de enlaces matrimoniales memorables, desde parejas de octogenarios en 1889 hasta la boda en 1913 de Francisco de Burgos Seguí, hermano de la periodista Carmen de Burgos "Colombine", o la "doble boda" celebrada en 1947. En su pila bautismal recibió las aguas el maestro Padilla en 1889, en una ceremonia donde un joven de 12 años llamado Francisco Villaespesa ejerció como monaguillo. La vinculación de la parroquia con la sociedad almeriense se extendió al ámbito profesional y gremial, siendo lugar de misas para la Guardia Civil o el cuerpo de Obras Públicas, e incluso para figuras de la talla de Gregorio Marañón, cuya misa funeral en 1960 fue encargada por su amigo Antonio Meléndez.
La etapa más convulsa del siglo XX también dejó huella en San Pedro. El obispo Diego Ventaja y Milán asistió aquí a su último acto público en junio de 1936 antes de ser asesinado. Tras los daños sufridos durante la Guerra Civil, la actividad parroquial se trasladó provisionalmente al Colegio del Milagro hasta 1942. En la posguerra, la iglesia recuperó su protagonismo con eventos multitudinarios como la procesión reparadora de 1944, que reunió a 25.000 personas. Ya en la Transición, la parroquia vivió momentos de gran tensión en 1976 durante el funeral de Javier Verdejo Lucas, joven fallecido por un disparo de la policía nacional, donde la multitud terminó llevando el féretro a hombros hasta el cementerio entre gritos de protesta.
Finalmente, Bretones subrayó la estrecha relación de la parroquia con el entorno comercial del Paseo de Almería. El párroco José Megías Torres llegó a ser vicepresidente del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Almería, lo que llevaba a muchos ciudadanos a acudir al templo buscando su mediación financiera. Asimismo, sacerdotes de San Pedro bendijeron negocios emblemáticos como el hotel Costasol o las primeras agencias de viajes y sucursales bancarias de la zona. Con esta conferencia, se ha puesto de manifiesto que San Pedro no es solo un edificio monumental, sino un protagonista silencioso que ha guardado la memoria de Almería durante más de dos siglos.