La borrasca que azota el sureste peninsular ha levantado un muro invisible en el Mediterráneo, dejando a Almería aislada de su conexión marítima habitual con Melilla. La ciudad autónoma ha decretado el cierre total de su recinto portuario desde el mediodía de este viernes y, en principio, hasta la madrugada del domingo, bloqueando las rutas que la unen con la capital almeriense, Málaga y Motril. La medida responde a una situación de "climatología adversa" que ha obligado a activar la alerta roja interna ante la previsión de vientos huracanados.
Este bloqueo marítimo es solo la punta del iceberg de un fin de semana condicionado por la seguridad. En Melilla, la intensidad del temporal —con rachas que podrían alcanzar los 90 kilómetros por hora— ha forzado la parálisis de la vida pública. Las autoridades educativas han decidido suspender todas las clases y actividades en los centros de enseñanza desde la tarde de hoy, una decisión preventiva que busca proteger a alumnos y familias frente a un viento que ya se siente con fuerza en las calles.
La agenda festiva tampoco se ha librado del vendaval. La esperada Cabalgata de Carnaval, programada para este sábado, ha sido cancelada de forma definitiva. Desde el área de Cultura han señalado que "la suspensión definitiva es la decisión más prudente ante la persistencia de las condiciones adversas previstas para el fin de semana", lamentando el trastorno que esto supone para los ciudadanos. No obstante, los concursos de disfraces se mantendrán a resguardo, trasladando el color de la fiesta al interior del Teatro Kursaal.
Además del cierre de parques y espacios abiertos, los responsables de seguridad han emitido una serie de recomendaciones críticas para la población:
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Evitar desplazamientos que no sean estrictamente necesarios.
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Asegurar elementos en balcones o terrazas que puedan salir volando.
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Extremar la precaución al volante, especialmente en vehículos de dos ruedas o de gran tonelaje.
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Alejarse de zonas de riesgo como cornisas, andamios o arbolado que presente peligro de desprendimiento.
Con el puerto de Almería a la espera de que el mar recupere la calma, la mirada está puesta en la evolución de las próximas 48 horas. Se espera que la normalidad en las comunicaciones marítimas y la reapertura de las instalaciones públicas se produzca de forma progresiva a partir del domingo, siempre que las condiciones atmosféricas den el respiro que tanto se espera a ambos lados del mar de Alborán.