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Marlaska y su Dao
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(Foto: Cibeles AI)

Marlaska y su Dao

Por Juan Torrijos Arribas
martes 24 de febrero de 2026, 06:00h
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Lo más preocupante de la situación vivida en la policía nacional es la falta de credibilidad que se están ganando sus jefes.

En esta España de políticos mangantes, braguetas furibundas y feministas de toco mocho, nadie se entera de lo que ocurre en su entorno. Se abusa sexualmente de una mujer policía por parte de su jefe, el llamado DAO, puesto en el cargo por el ministro Marlaska, y el ministro del ramo (del ramo de clavelitos, clavelitos de mi corazón habría que decir), no se entera de lo que está ocurriendo en las dependencias que de su ministerio depende, y así lo pregona a todo el que quiera escucharle. No deja de ser extraño que algo que se conocía en todas las escalas del cuerpo, no llegara a la más alta, la del ministro. ¿A qué se estaría dedicando el señor ministro, el de los besitos desde su escaño en el congreso, que no se enteraba de lo que estaba haciendo su Dao?

La denunciante sobre el acoso sexual sufrido ha pedido que sea la Guardia Civil la que perite la grabación de la acusación presentada en el juzgado, y que extraño que la denuncia se tramitara ante la justicia, y no como parece lógico en las dependencias policiales. Lo que nos viene a decir que la Policía Nacional, en este caso concreto, ha perdido la confianza de uno de sus miembros. Y si una policía no se fía de sus compañeros con los que convive y trabaja ¿qué tenemos que pensar los ciudadanos y qué confianza podemos tener en ese cuerpo de seguridad que no ha defendido a una compañera ante los abusos de un jefe? ¿Y en un político que como ministro mira a otro lado cuando le llega la noticia, y se escusa en que no sabe nada, pero nada de nada? Es la jefatura de policía que padecemos, es el ministro que sufrimos.

¿Tampoco ninguno de los compañeros sabía lo que estaba ocurriendo? Es extraño que nadie supiera la situación de abuso que se había dado. Le ofrecieron salidas, trabajos donde quisiera, pero ella se mantuvo firme. Y meses después llega la denuncia y con ella la demostración de lo poco que nos podemos fiar de esta policía nacional mangoneada por Marlaska, o del miedo que tienen los miembros de ese cuerpo ante unos jefes que hacen lo que les da la gana, con el apoyo político de dirigentes impuestos por los partidos, así como esos ministros que nunca se enteran de lo que hacen sus subordinados. Ellos, los ministros, deben estar para mandar besitos al pueblo soberano, en un intento de no perder el cargo que les da y bien de comer.

Estos políticos que sufrimos todos y cada uno de nuestros días están ensuciando la vida de los ciudadanos de este país. Los nombramientos, el volverse de espaldas ante los problemas, mentir ante lo ocurre en su entorno, el engaño permanente en el que nos quieren hacer vivir, se ha convertido en la cloaca en la que se solazan y parecen disfrutar los poderosos que nos gobiernan. Una pregunta. ¿Qué debe conocer sobre Marlaska y el partido en el gobierno el DAO (presunto bragueta furibundo), de la policía, para que se haya estado ocultando lo sucedido? Es lo que tendríamos que saber.