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Mujer, vida y libertad

Mujer, vida y libertad
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Por Angel Rodríguez Fernández
domingo 08 de marzo de 2026, 19:38h
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Es una responsabilidad muy grande la de escribir bajo este título; temo que mis palabras no harán justicia a esta revolución humanista. Ayer dije a mi hijo que los grandes revolucionarios terminan siendo grandes sanguinarios; hoy me tengo que desdecir. Ojalá me lea.

En el Día de la Mujer, en este 8 de marzo, activo mis resortes hemipléjicos, más que como el derecho que me asiste a expresar mi visión de la sociedad, para añadir un granito de arena para que el resultado total de composiciones parciales hemipléjicas —los que todavía recuerden algo de la geometría que compañeros y uno mismo tratan, curso sí y curso también, de enseñar sabrán lo que digo— nos dé una visión, si no exacta, algo más cercana a la corrección. Vectores de la misma dirección y sentidos opuestos a los que sumamos o restamos sus módulos para, con un componente final, saber si mira para Cuenca o para Cartagena.

Decía Lluís Llach (alguna de mis amistades más jocosas dicen que esto que escribo se parece más a una “casa de citas” que a un artículo de opinión): “Si jo l’estiro fort per aquí i tu l’estires fort per allà, segur que tomba, tomba, tomba, i ens podrem alliberar”. Pero yo no trato de tumbar la estaca; trato de centrarla, y liberarnos en esa centralidad en la que todos nos podamos relacionar con todos, sin miedo y con espíritu permeable a la opinión del otro.

Vamos a lo que vamos: a este magnífico eslogan de la revolución iraní y a hablar de algunos de sus integrantes, muchos de ellos muertos. El régimen confiesa 3000 y agrupaciones de derechos humanos la elevan a más de 30 000.

Marjane Satrapi, la autora del cómic Persépolis, nos contaba los inicios del régimen teocrático, la guardia revolucionaria y los resortes de este recién parido Estado patriarcal. Lo hacía en los ojos de una niña y de sus recuerdos. Al pasar las páginas de esta magnífica novela gráfica (así lo llaman los cursis; ponga el nombre que quieran: tebeo, cómic...) uno se da cuenta —como aquel niño exiliado que moría en las orillas del Mediterráneo— de lo similares que somos, de que podríamos ser nosotros y de que, lejos de ser cultural y admitido, es una sociedad sumida en el terror.

Marjane no puede contar historias ajenas, como hace Marvel; cuenta sus historias, cosas que le son cercanas, y vuelve de forma recurrente a Irán. Así siguió con Pollo con ciruelas y, más recientemente, con el cómic Mujer, vida y libertad, en el que implicó a colegas nacionales como Paco Roca en una labor de apoyo y concienciación de este movimiento por los derechos humanos en su país. Estos tres cómics que nombro —y que he leído— son totalmente aconsejables.

Mahsa Amini, cara y cabello de la revolución, víctima de un sistema patriarcal que tutela a las mujeres, si no como mascotas, como infantes, bajo una educación sádica y paternalista. El delito: un pañuelo descuidado y, bajo él, flecos de su pelo al aire; historia que, si no fuera por lo que es, merecería la atención de intelectuales, humanistas y demócratas. Pero, por desgracia, existe el componente geopolítico, del que ya hablamos en otra ocasión.

La selección de fútbol iraní en el Mundial de Qatar representaba a su país en el Mundial de 2022. Conocida la historia de Mahsa, de nuevo revueltas y represión —y así llevaban durante todo el tiempo de la dictadura iraní sin que a nadie pareciera importarle—: represión, muertes y ahorcamientos. La selección, naturalmente de jóvenes iraníes, se vio en la obligación ética de acompañar a sus hermanas y amigas en busca de los derechos de todos; no en vano, dentro de los miles de asesinados la gran mayoría son hombres.

Su plantón durante la ceremonia de los himnos, bajando la cabeza en una actitud colectiva que los honra, fue aplaudido por la comunidad internacional, tan aplaudido como olvidado. Dentro de mis posibilidades realicé un cortometraje de animación recordando el hecho (VolveIrán).

Por último, quiero recordar a dos mujeres que han estado presentes en los medios de comunicación estas últimas dos semanas: Nazanin Armanian y Masih Alinejad. La primera, politóloga que en redes sociales y en el programa de Antonio García Ferreras en La Sexta pone coherencia en el conflicto del régimen teocrático de Irán y EE. UU., centrando el debate sin olvidar los verdaderos intereses americanos, pero tampoco las necesidades de reforma y democracia de su país. Seguirla es todo un orgullo.

Masih Alinejad, disidente y activista feminista que pudo dirigir unas palabras al Congreso gracias a Cayetana Álvarez de Toledo, diputada por el PP, que en su presentación dijo de Masih: “...entre la sumisión y el enfrentamiento ante la tiranía decidió el enfrentamiento...”. Autora de El viento en el pelo, ha sobrevivido a tres intentos de asesinato (como Alejo Vidal-Quadras). Entre otras cosas dijo: “Quitar a los terroristas no es una tragedia; es justicia para las víctimas...” y, respecto a nuestro presidente: “...¿cómo te atreves a utilizar los cuerpos heridos de mi pueblo, que se han enfrentado a la masacre —más de 30 000 muertos—, utilizar sus cuerpos como munición política contra otros partidos políticos?...”.

En fin, creí que un día como hoy, aunque sea desde esta esquina del sureste de España donde nuestros gritos suenan a susurros en las capitales y por este aprendiz de brujo, algo o alguien debería recordar a los que luchan por la democracia iraní. Otros harán otras hagiografías. Por si a alguien se le olvida, la mía es esta.

Angel Rodríguez Fernández

Profesor de Matemáticas en el IES Fuente Nueva de El Ejido