La campaña de recogida del cereal ha comenzado en la comarca de Los Vélez bajo una profunda preocupación financiera para el campo almeriense. El sindicato agrario Asaja ha alertado de una situación límite: los precios actuales a los que se paga el grano se encuentran muy por debajo de los costes reales que asumen los profesionales para sacarlo adelante, en una campaña que se prevé que finalice en torno a la segunda semana de julio.
Las previsiones en este punto neurálgico del cultivo en la provincia de Almería dibujan un escenario que, a lo sumo, será aceptable en producción, pero en ningún caso extraordinario. Los rendimientos por hectárea se sitúan en una media de 2.000 kilos, ligeramente inferiores a los del año previo, a pesar de que la superficie de siembra en el norte de la provincia se ha mantenido estable.
La falta de viabilidad económica se debe principalmente al encarecimiento de insumos básicos como el gasóleo agrícola y los abonos químicos, condicionados por la inestabilidad geopolítica global. Ante este ahogo financiero, el sector ya exigió medidas de urgencia a las autoridades de la Unión Europea para aliviar las cargas y agilizar los planes de contingencia frente al encarecimiento de los abonos.
En el mercado real, el kilo de cereal cotiza a unos insuficientes 0,17 euros, una cifra muy alejada de la horquilla de entre 0,30 y 0,35 euros que se requeriría para amortizar el trabajo invertido, lo que impide cubrir costes incluso con rendimientos normales.
Esta crisis se encuadra en una preocupante tendencia estatal, con estimaciones de producción que caerán hasta los 15,1 millones de toneladas en el país en comparación con los 22 millones recogidos el año pasado. Para amortiguar el golpe, el colectivo ha solicitado formalmente al Ministerio de Agricultura una rebaja fiscal excepcional mediante la aplicación del "módulo cero" en el IRPF para los afectados de esta campaña.