El Colegio de la Abogacía de Almería se pronuncia con firmeza ante la agresión sufrida por una letrada en El Ejido
La Junta de Gobierno del Colegio, encabezada por su decano Juan Luis de Aynat, ha expresado su más contundente rechazo a la violenta agresión que tuvo lugar este miércoles por la mañana, afectando a una compañera en El Ejido.
Desde que se conocieron los detalles de este inaceptable incidente, la institución ha estado activamente involucrada en el seguimiento del caso y en el bienestar de la letrada. En respeto a su privacidad y cumpliendo con las normativas sobre protección de datos, el Colegio ha decidido no divulgar información sobre su identidad o estado personal, así como cualquier detalle que pudiera interferir en la investigación policial.
Apoyo institucional y solidaridad
La corporación mantiene un contacto continuo y cercano con la afectada. Tanto el decano como los miembros de la Junta han extendido su apoyo y solidaridad a toda la comunidad jurídica de Almería. Además, el Colegio ha reafirmado su compromiso de ofrecer respaldo institucional en cualquier decisión que ella tome tras este lamentable evento, asegurando que está disponible para ayudarla en lo que necesite.
A través de este comunicado, el Colegio subraya que cualquier forma de violencia, coacción o amenaza hacia un profesional del derecho durante el ejercicio de sus funciones es un asunto extremadamente grave. Estas acciones constituyen un ataque directo al Estado de Derecho, cuyo fundamento es el derecho fundamental a recibir una defensa técnica libre e independiente. La protección de quienes ejercen esta labor es esencial para mantener las garantías del sistema legal.
Llamado a garantizar espacios seguros
Por último, la institución hace un llamado profundo a reflexionar sobre la urgente necesidad de crear entornos seguros para el ejercicio profesional jurídico. Es crucial que todas las instituciones y la ciudadanía colaboren para mejorar la convivencia en todos los niveles sociales.
Desde la abogacía almeriense se enfatiza el respeto absoluto por las normas básicas que rigen una convivencia pacífica. La violencia nunca debe ser aceptada ni justificada como respuesta ante discrepancias. El diálogo respetuoso y el cumplimiento riguroso de la ley deben ser siempre las únicas vías para resolver conflictos en una sociedad democrática.