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Al otro lado del Paseo
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Al otro lado del Paseo

miércoles 22 de julio de 2026, 14:07h
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Paqui Fuentes vive en La Chanca y en septiembre empezará Biotecnología en la Universidad de Almería. Entre su casa y el Paseo apenas hay unos minutos a pie. Sin embargo, durante demasiado tiempo esa distancia ha medido mucho más. Ha medido las oportunidades.

Por eso su historia merece celebrarse. Como la de otros jóvenes de La Chanca, El Puche, Fuentecica-Quemadero y Los Almendros que este año han superado la PAU y han llenado sus casas de abrazos. Lo extraordinario no es su talento, sino haber conseguido abrirse camino en barrios donde llegar a la universidad sigue siendo poco habitual.

Basta cruzar el Paseo para comprobarlo. En apenas diez minutos cambian las fachadas, desaparecen las franquicias y son otras las conversaciones y las expectativas. Historias como la de Paqui siguen siendo menos frecuentes de lo que deberían. No porque falte capacidad ni esfuerzo en las casas, sino porque durante demasiado tiempo las oportunidades no han llegado con la misma facilidad que al otro lado del Paseo.

En ese arco de barrios vive casi una de cada seis personas de Almería. Es una parte esencial de la ciudad que, sin embargo, seguimos mirando desde lejos, aceptando la desigualdad como parte del paisaje mientras debatimos el mármol del Paseo, el diseño de una rotonda o la siguiente gran obra.

El Ayuntamiento desarrolla desde 2024 un Plan Local de Intervención para estos barrios. Habrá tiempo de medir sus resultados. Su éxito dependerá de que los vecinos no sean simples destinatarios, sino protagonistas del cambio. Lo importante es no confundir la transformación de esos barrios con la de sus calles. Una ciudad no cambia cuando estrena pavimento. Cambia cuando el barrio en el que nace un niño deja de condicionar el resto de su vida y sus oportunidades.

En septiembre, Paqui recorrerá esas mismas calles para empezar Biotecnología. Llevará en la mochila mucho más que libros. Llevará la prueba de que el talento no entiende de códigos postales. El día que esa imagen deje de parecernos excepcional y se convierta en costumbre, Almería habrá dejado de tener, al otro lado del Paseo, una frontera y se parecerá un poco más a la ciudad que presume de ser.