www.noticiasdealmeria.com

No es la guerra de Vox

Por Juan Torrijos Arribas
lunes 02 de febrero de 2026, 06:00h
Add to Flipboard Magazine. Compartir en Meneame

Escucha la noticia

La historia del pacto en el ayuntamiento de Garrucha, en la que tan importante fue el voto del edil, José Antonio Alonso, de Vox, me aseguran que en estos momentos no es la guerra de los de Abascal. Me cuentan que José Antonio está recibiendo presiones, pero que por ahora se mantiene firme, él no va a dejar la alcaldía en manos de una persona con la que no firmó acuerdo alguno. Si como se indica, la cuestión estuvo en aquella negociación entre el Pp y los ediles de Iu, es normal que Vox diga que esta no es su batalla. Y es de imaginar que votará en el pleno de investidura del nuevo alcalde garruchero lo que crea más oportuno, si no le hacen cambiar de opinión. ¿Lo harán?

Centremos el tema. Si esto es como lo cuentan, si Alonso (Vox) no pactó con Alvaro (Iu), nada políticamente le debe, y menos la alcaldía. Será una cuestión a tratar entre el Pp y los expulsados a partir de aquel pacto con Iu, hoy Garrucha por la gente. Mañana martes está convocado el pleno que debería llevar al cambio de alcalde en la localidad de los mejores rayaos de la costa. ¿Sorpresa? En política nada se puede asegurar antes de una votación, y si no que le pregunten a don Gabriel Amat, cuando un corredor de seguros, escondido durante semanas, apareció en una votación como alcalde de Roquetas. El Psoe tenía preparado el ágape, contaban que, con las platas llenas de mariscos, para celebrar aquel día la llegada a la alcaldía. ¿Presiones, coacciones, promesas?

Ahora entramos en las coacciones políticas, y que, en un pueblo pequeño como es Garrucha, han debido alcanzar límites difíciles de soportar. Docenas de huevos, con el precio que tienen en estos días, me cuenta Leo Tortosa que a más de tres euros la docena, le habrá tenido que echar José Antonio Alonso a la vida para soportar las presiones por parte de ¿la derecha? y de la izquierda. Entiendo que el ex-alcalde, una vez presentada su telemática dimisión, cuestión que era lo razonable tras el acuerdo que le llevó a ostentar la vara de mando, intente jugar con la decisión a tomar por el edil de Vox, o esconderse tras ella. Él ha cumplido con el presidente de su partido, este se puso farruco y no tuvo más remedio que hacer cumplir el acuerdo con Alvaro.

Pero, si el problema llega por el voto de Vox habrá que estar pendiente a lo que ocurra en el pleno de mañana. Según Alvaro, el que firmó el pacto con el Pp para el cambio de alcaldía, manifestaba que el pasado viernes no había recibido aún la confirmación de lo que iba a hacer el edil de Vox con su voto. Poco tiempo le queda por delante para hacerle cambiar de opinión. Toda una sorpresa puede ser la votación en el pleno. Y será entonces cuando podamos sacar conclusiones.

¿Habrá compra, habrá venta, habrá acuerdo, habrá pacto? De todo se puede dar en esta viña del señor en que se ha convertido la política de estos mercaderes.