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Confluencia tendiendo la mano

martes 02 de junio de 2015, 07:35h

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La confluencia política y social no deberíamos de tomarla como una herramienta o mecanismo de cambio que fuerce a quien no quiera estar o participar de la misma tenga esa obligación. Al igual modo tampoco se puede o se debe obligar a nadie a que este junto a ti si no lo ves correcto.
Una confluencia forzada puede llevarnos a intentos vanos y luchas intestinales que sólo llevan al camino de la destrucción de cualquier tipo de proyecto, nada ni nadie puede estar forzado.

Partiendo de esta premisa, debemos ser generosos, con quienes queremos caminar en un proyecto común teniendo muy claro que aun cuando nos une el mismo fin, nuestros tiempos o necesidades de confluencia pueden ser muy distintos, lo que no quiere decir que no se pueda confluir pero deberemos dar a cada uno su tiempo y siempre teniéndole la mano tendida. El camino lo podemos empezar a realizar una o dos personas u organizaciones sin prisas pero sin pausas, realizando trabajos esporádicos en conjunto y con un sólo objetivo el de confluir, unas veces con unos otras veces con otros, viendo poco a poco con quien veo más afinidad seguro que con esa organización o persona confluiremos antes y los con otros, poco a poco trabajando en conjunto se iran limando asperezas y más temprano que tarde se conseguirá la confluencia.

Ante cualquier tipo de sociedad, unidad o confluencia, debemos también ser cocientes que habrá organizaciones o personas que se quedaran por el camino por muchos motivos y no siempre tienen porque ser negativo ni debe parar el proyecto. Ni la persona o la organización debemos verla como nuestro enemigo sino como un aliado donde hoy no hemos podido confluir pero siempre debe haber una mano tendida para mañana.

La confluencia política y social es complicada pero no imposible y lo es desde el momento que todos creamos que es el momento y se dan las condiciones idóneas entre organizaciones y personas.
Vuelvo a ser repetitivo pero ninguna confluencia que sea forzada llegara a buen puerto.

Tengamos la mano tendida siempre a la confluencia, trabajemos siempre por la unidad y no mordamos ni cortemos la mano de quien mañana puede caminar con migo y demos tiempo al tiempo.