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Verdades históricas en “La Catedral del Mar”

lunes 27 de agosto de 2018, 12:52h

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Un par de notas antes de que comiences a leer este artículo:

-No he leído del libro de Ildefonso Falcones “La Catedral del Mar”, y solo he visto la serie, eso sí, los ocho episodios en dos días. Lo he hecho hace unos días, por lo que comprendo que habrá quien considere desfasado este comentario porque ya no es actualidad, aun así he creído interesante aportar el siguiente punto de vista.

-He revisado en internet críticas al libro y a la serie, y destaca especialmente que como obra literaria es considerada “mediocre”, y que en el aspecto histórico, se acusa al autor de catalanista, o lo que es lo mismo, de presentar una Cataluña que en aquel momento no existía, y con ella, unas instituciones o linajes que, igualmente, no se residenciaban en Cataluña sino en Aragón.

Mi aportación quiere ir en positivo, sobre aquello que me parece destacable de la serie y por lo que aconsejaría que fuera vista, o en su caso, que se leyera el libro, y quiero hacerlo -como podría ser de otra manera- desde mi condición de andaluz.

La descripción que realiza de lo que era la sociedad estamental, es francamente buena. Los derechos y deberes de cada cual, las relaciones entre nobleza y corte, entre estos y los burgueses, y éstos con los artesanos, con sus tensiones y connivencias, los usos y abusos existentes... y cómo no, la convivencia entre razas y religiones, que del mismo modo no es ajena a situaciones críticas.

Pero más allá de eso, hay un detalle fundamental, y es el de la inexistencia del concepto Reconquista, aunque ésta se nos suele identificar con los denominados Reyes Católicos, que son posteriores a la etapa que refleja el libro, es evidente que esa idea nunca pudo existir en aquella época.

Vemos a reinos cristianos luchando contra reinos cristianos, aragoneses, mallorquines, valencianos... y por supuesto castellanos y leoneses, ajenos a lo que ocurría más al sur, en Al Andalus, donde hubo épocas de gran unidad, pero también taifas enfrentadas entre ellas, y en todos los casos, cristianos aliados de musulmanes y a la inversa, y judíos en un lado y en otro.

Sencillamente, y como ahora están poniendo en valor los historiadores, lo de la Reconquista no es más que un cuento, porque en realidad, de lo único que se trataba era de expansionismo, y allí donde no se hacia grande un reino por matrimonios de conveniencia, se hacía grande mediante conquista militar. Eso hizo Castilla y eso hizo Aragón cuando se unieron, seguir avanzando... fueran cristianos, moros o judíos los que tenían enfrente.

Pero hay otro dato muy relevante que subyace, y es el de las motivaciones, porque si queda claro que había cristianos en reinos musulmanes, y al revés, y judíos en ambos, la pregunta de por qué ocurre la limpieza étnica que inician los Católicos y pretende culminar Felipe II, es oportuna.

La riqueza lo es todo. Los judíos eran básicamente -como refleja la serie- comerciantes, prestamistas... y la nobleza despilfarradora y endeudada... qué mejor que difundir bulos contra los judíos, y muerto el perro se acabó la rabia (con perdón).

En el caso de Andalucía es algo similar. Los reyes cristianos también estaban arruinados, y nuestra tierra era enormemente productiva -en fin... basta mirar ese páramo yermo que es Castilla y compararlo con la visión que se tendría nada más cruzar Despeñaperros y contemplar el verde olivar, y la campiña del Guadalquivir...- y poseerla sin duda les iba a aliviar económicamente. Qué mejor que prometer a tus tropas y los nobles que las comandan, que será suyo aquello que conquisten. Que ya les cobrarían luego impuestos.

Seguro que el autor de la novela no pretendía abordar este aspecto, pero desde Andalucía creo que es necesario reclamar que de una vez por todas, se revisen los libros de texto escolares, cargados de las fantasías con las que Franco pretendió justificar su “unidad de destino en lo Universal”, y que al fin nos podamos reconciliar con nuestra historia.

Y no quiero acabar sin hacer una referencia al maltrato a la mujer, a su cosificación, a su humillación, a la violencia de todo tipo que sobre ella se ejercía en los reinos cristianos con el beneplácito de la Iglesia. Lo digo, porque se suele escuchar a algunos alegrarse de que los cristianos conquistaran Al Andalus y trajeran la liberación de la mujer del yugo islámico... eso demuestra que desconocen que el machismo no sabe de religiones ni razas. Dudo mucho -y es que no hay ninguna referencia escrita que así lo apunte- que en estas tierras se tratara a la mujer como se hacía en aquellos reinos de la Cruz de San Jorge y de la Santa Inquisición.