La crisis que atraviesa el transporte aéreo en la Ciudad Autónoma de Melilla ha salpicado directamente a las conexiones con el aeropuerto de Almería. El presidente melillense y líder del PP local, Juan José Imbroda, ha manifestado su rotunda indignación tras quince días de interrupciones constantes en el servicio, una situación que ha llevado al dirigente a solicitar formalmente un encuentro con la dirección de Aena para abordar la problemática.
El alcance del conflicto quedó patente el pasado sábado, cuando se contabilizaron hasta veinte suspensiones de vuelos. Este escenario afectó de lleno a la ruta que une la ciudad autónoma con Almería, además de otros trayectos estratégicos hacia Granada, Málaga, Sevilla, Madrid y Barcelona. Para Imbroda, el volumen de cancelaciones es una prueba irrefutable de la "gravedad de la situación" que atraviesan los usuarios.
A pesar de su petición de diálogo, el presidente del PP se ha mostrado pesimista sobre la respuesta institucional, afirmando estar convencido de que "le darán largas", comparando el trato recibido con la actitud que, a su juicio, mantienen los ministros del Gobierno de la nación respecto a los asuntos melillenses.
El mandatario ha dirigido sus críticas hacia el Ejecutivo central y la delegada del Gobierno, integrante del PSOE, reprochándoles la falta de respuestas efectivas. Imbroda fue tajante al señalar que, si desconocen la magnitud del problema tras las reiteradas quejas en las Cortes, "deberían dimitir". En este contexto, subrayó que bajo la gestión de los populares se lograron hitos como la ampliación de la pista o la declaración de Obligación de Servicio Público (OSP) que garantiza, precisamente, el enlace con Almería, Granada y Sevilla.
El dirigente lamentó la falta de implicación de los responsables socialistas, sentenciando que "deberían estar matándose por solucionar este problema". Entre las medidas propuestas para mejorar la fiabilidad del aeropuerto, Imbroda destacó la necesidad de modernizar los sistemas de aproximación para operar con mal tiempo y ampliar la declaración de OSP a los vuelos con Madrid y Málaga para controlar las tarifas y asegurar la estabilidad de las frecuencias. Según el presidente, la parálisis actual no solo castiga a los viajeros, sino que supone un golpe directo a la economía local.