El dramático balance del siniestro ocurrido el pasado 1 de abril en la capital almeriense ha empeorado críticamente. El dueño del conocido establecimiento hostelero 'La Posada', situado en las inmediaciones de la Plaza de Toros de Almería, ha perdido la vida en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, centro sanitario de referencia a donde fue evacuado de urgencia debido a la extrema gravedad de las lesiones sufridas por el fuego.
El deceso del hostelero supone la segunda pérdida humana vinculada a este desgraciado incidente. Cabe recordar que la deflagración inicial segó de forma instantánea la vida de un varón de 81 años, quien caminaba por el exterior del local en el preciso instante en el que se desencadenó la onda expansiva. El suceso dejó además a otras dos personas heridas de diversa consideración en una tarde que conmocionó a todo el vecindario.
Los hechos se desencadenaron en torno a las cinco y veinte de la tarde de la citada jornada festiva, cuando la sala de emergencias del 112 colapsó ante las llamadas de numerosos testigos que alertaban de un violento estallido en el número 53 de la calle Conde Villamonte. El impacto de la detonación provocó el desprendimiento inmediato de varios elementos de la fachada del inmueble y originó un virulento incendio en el interior del bajo comercial.
Los primeros análisis periciales apuntaron a una fuga de gas como el origen más probable del desastre. A pesar del gran impacto visual y los destrozos materiales en los accesos, los informes técnicos del Ayuntamiento de Almería confirmaron posteriormente que la estructura general del edificio no corría peligro de colapso.
A nivel sanitario, el hostelero fue trasladado en un primer momento al Hospital Universitario Torrecárdenas de la ciudad, pero la profundidad de sus quemaduras obligó a los facultativos a autorizar su traslado urgente a la unidad de grandes quemados de Sevilla, donde ha permanecido ingresado durante 50 jornadas antes de su fatal desenlace. Respecto al resto de afectados, otro herido leve fue asistido directamente en el centro de salud de la barriada, mientras que las fuerzas de seguridad mantuvieron un exhaustivo control perimetral.
El operativo de emergencia movilizó aquella tarde a un amplísimo contingente humano, entre el que se encontraban los Bomberos de Almería, dotaciones de la Policía Local y sanitarios del 061, junto a especialistas de la policía nacional pertenecientes a unidades clave como la UDEF, los técnicos en desactivación de explosivos (Tedax), la Policía Científica y patrullas de Seguridad Ciudadana.