Un empresario turístico se sentará en el banquillo el próximo mes de septiembre acusado de quedarse con casi 15.000 euros abonados por un grupo de estudiantes de la
Universidad de Almería para la organización de sus vacaciones de fin de grado en el extranjero.
Los acontecimientos se remontan al inicio del año 2019, momento en que una promoción compuesta por 26 alumnos de Fisioterapia en la provincia de
Almería contactó a través de mensajería instantánea con el gestor de la firma para pactar los detalles de un itinerario con todo incluido rumbo a Malta.
Para cerrar la gestión, las víctimas transfirieron progresivamente un importe total de 14.719 euros repartidos en dos cuentas corriente señaladas por el propio agente. La documentación enviada por vía digital por el comercial garantizaba el desplazamiento e itinerario completo de los viajeros.
El engaño afloró a escasos siete días de emprender la partida, prevista para mayo de ese mismo año. El prolongado silencio del operador impulsó a los universitarios a consultar por su cuenta a los complejos hoteleros del país de destino, descubriendo con sorpresa que no figuraba ningún trámite ni reserva formalizada a sus nombres.
A partir de ese instante, el acusado cesó cualquier tipo de comunicación, rechazando atender la multitud de llamadas emitidas por los damnificados. La posterior verificación presencial confirmó que la oficina de la agencia había echado el cierre permanente, estando la entidad declarada en estado de insolvencia financiera dentro de la Comunidad.
A tenor de estos hechos acontecidos en la Comunidad andaluza, el Ministerio Público atribuye al encausado un delito continuado de apropiación indebida. La acusación solicita una pena privativa de libertad de tres años, causa que juzgará la Audiencia Provincial de Granada para determinar la responsabilidad penal del empresario en el Estado.