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Las urnas dentro mientras la ciudad espera
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Las urnas dentro mientras la ciudad espera

jueves 01 de octubre de 2026, 12:49h
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La decisión de Antonio Ruano de disputar la candidatura a la Alcaldía no fue del gusto de la dirección de la Agrupación Municipal del PSOE. Esta había manejado otro escenario, en línea con la preferencia expresada por María Jesús Montero de que «cuantas menos primarias, mejor», pero Ruano alteró esos planes y llevó al partido a las primarias.

Mientras los socialistas de la capital votaban el sábado quién encabezará la candidatura para las municipales de mayo de 2027, fuera de la sede se respiraba un ambiente marcado por reencuentros y comentarios. Gente que había votado enfrentada en la asamblea de la Secretaría General del año pasado volvía a saludarse. Eso también decía algo.

Al final del día, las urnas dieron la respuesta: Fátima Herrera será la candidata. Pero también dejaron otra pregunta: qué hará Antonio Ruano con los votos que no fueron para ella.

Ruano vuelve a situarse en torno al 45,65 % que obtuvo cuando disputó la Secretaría General de la Agrupación en 2025, y ahora alcanza el 46,1 % en estas primarias municipales. Casi uno de cada dos militantes ha vuelto a respaldarle: son 256 votos. La pregunta no es solo qué hará después de perder, sino qué expresa ese respaldo dentro del PSOE de Almería.

Ese respaldo puede expresar malestar con la dirección, una demanda de mayor participación interna, discrepancias sobre la estrategia municipal o una identificación con otra forma de entender el partido. Ruano lleva desde principios de siglo encarnando esa crítica interna y su candidatura expresa a una parte de la organización que reclama otro modo de entender el partido.

Y ahí aparece uno de los principales retos que hereda Herrera: un partido que lleva años sin encontrar la fórmula para recuperar la Alcaldía y que vuelve a exhibir sus diferencias internas. No es un punto de partida sencillo. Hay fatiga orgánica, liderazgos erosionados y una distancia evidente entre el debate interno del partido y una ciudadanía que lleva más de dos décadas eligiendo gobiernos del PP.

El resultado obliga a Herrera a mirar más allá de las primarias. Tiene que integrar a quienes no la votaron, pero sin gobernar su candidatura desde la aritmética del 46,1 %. Necesita margen para decidir, capacidad para coordinar equipos y un liderazgo que normalice la vida orgánica del socialismo capitalino.

La alternativa municipal no puede construirse desde la vulnerabilidad interna, sino desde el pragmatismo y el diálogo.

La verdadera prueba de Fátima Herrera empieza ahora: resolver las diferencias que dejan las primarias y hablar de los problemas de esta ciudad. Las urnas internas quedan dentro de la sede; la ciudad empieza en la puerta. Ha tomado ya una primera decisión significativa: renunciar al acta de parlamentaria andaluza para volcarse en Almería. Es un gesto coherente con su dedicación a la ciudad.

Herrera ha proyectado una forma de hacer política basada en decisiones previsibles y coherentes. Ahora tendrá que demostrarlo en una Agrupación Municipal largo tiempo instalada más en el arrebato que en el diagnóstico. Menos batallas internas y más capacidad para construir una alternativa.

Vivienda, transporte y modelo de ciudad serán la prueba: alquileres al alza, peticiones vecinales y una ejecución de inversiones del 53,3 %. Pero están también el PGOU pendiente, el soterramiento y la necesidad de coser los barrios del norte de la ciudad, o la sensación de que el centro se arregla mientras la periferia espera. Ahí es donde el superávit del Ayuntamiento duele.

Con 26,4 millones de euros de superávit y 61,3 millones de remanente, la pregunta política es otra: qué se hace con ese dinero. Que se traduzca en ciudad. Que se note en las aceras, en la limpieza, en la vivienda, en los barrios. Tener recursos obliga a explicar cómo se convierten en actuaciones visibles.

La escena del sábado ofrecía una pista: fuera de la sede no se discutía solo quién ganaba, sino si el PSOE será capaz de dejar de hablar de sí mismo y volver a hablar de Almería. Para ello tendrá que mirar a la ciudad y explicar, barrio a barrio, calle por calle, qué va a hacer distinto.