El trágico incendio forestal originado en la cuneta de una carretera en el municipio de Los Gallardos, en la provincia de Almería, que se ha cobrado la vida de al menos 12 personas y mantiene a otras 23 desaparecidas, ha desatado un debate sobre la gestión de la catástrofe. Frente a las versiones que sugieren que la activación de la herramienta de avisos masivos Es-Alert habría evitado la tragedia, los informes técnicos confirman que las limitaciones geográficas de la tecnología telefónica desaconsejaban su uso en este escenario específico.
La dirección de la Junta de Andalucía argumenta que la decisión de no emitir la alarma se fundamentó en criterios estrictamente operativos de Protección Civil. Durante las labores de extinción y evacuación coordinadas desde el puesto de mando en Turre, se constató la necesidad de aplicar pautas contrapuestas según la ubicación exacta de los ciudadanos. Mientras que a una parte de la población se le exigía el confinamiento estricto dentro de sus viviendas, a otros grupos de vecinos se les ordenaba la evacuación inmediata. Debido a que el sistema Es-Alert se difunde de manera indiscriminada a través de las antenas de telefonía que dan cobertura a la zona, lanzar el aviso habría provocado que instrucciones contradictorias llegaran a los mismos terminales, con el riesgo real de que personas confinadas salieran a zonas de peligro o viceversa.
El funcionamiento de esta plataforma, operativa en España desde 2023, se basa en la tecnología de difusión por celdas. Esto significa que el mensaje llega a cualquier teléfono conectado a una estación base determinada, abarcando áreas que pueden ir desde un kilómetro hasta comarcas enteras. En el entorno afectado, que incluye repetidores cercanos a localidades vecinas como Bédar, la señal se expande de forma global sin posibilidad de seleccionar calles o viviendas aisladas. Por este motivo, los responsables públicos consideraron mucho más seguro y eficaz realizar los avisos de manera directa y personalizada, casa por casa, para garantizar que cada afectado recibiera la orden correcta para su posición.
A las dificultades de zonificación se sumaron problemas de infraestructura causados por el propio avance del fuego, que inutilizó tres estaciones base de conexión telefónica en la comarca. Esta pérdida de señal limitó la cobertura en una orografía ya de por sí compleja, reduciendo la efectividad de cualquier alerta digital. Aunque la herramienta está diseñada para emitir de forma simultánea a residentes y visitantes de cualquier operador, las condiciones del terreno y la necesidad de dar órdenes totalmente opuestas determinaron el proceder de los equipos de emergencia en el territorio almeriense.