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Que Kamala se bañe en Palomares

Por Jose Fernández
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viernes 22 de enero de 2021, 12:03h

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La descomposición del pensamiento progresista en una especie de manual de autoayuda trufado de consignas y mantras infantiloides se refleja bien en el triunfo del relato mitológico que consiste en creer que para cambiar las cosas basta con cambiar una cifra, una frase o una cara. Lo vimos hace unas semanas cuando medio mundo estaba felicísimo de poder cambiar 2020 por 2021, como si el nuevo guarismo acarrease automáticamente nuevas perspectivas o mejoras. Y ya ven ustedes que, por lo animado que ha comenzado el año nuevo, quizás acabemos sintiendo una entrañable nostalgia por el malhadado año viejo.
Algo parecido estamos viendo estos dias tras el advenimiento de la nueva pareja presidencial estadounidense Biden & Harris, el Carcamal y la Carcamala del pensamiento polìticamente correcto de todo el planeta, a los que se les ha recibido con la pleitesía del almíbar editorial y el hosanna de los que agitan palmas convencidos de que su entrada a la Casa Blanca es el inicio de una nueva era de libertad y justicia para todos. Bueno, para todos no, porque si no formas parte de la Coral Vajillas de la fascinación presidencial eres poco menos que un paria democrático y un neonazi confeso. Es cierto que un personaje tan atrabiliario y desagradable como el ex presidente Trump favorece mucho el respaldo a cualquier tipo de alternativa, incluyendo la que representan estos dos personajes de tragedia anticipada, que discurrirá por los apacibles cauces de la monotonía democrática hasta que la situación sea proclive para que ella, la verdadera protagonista de la historia, considere que ha llegado el momento de apartar al anciano y hacer y decir lo que ahora no se atreve.
Pero ya digo que esta oleada de entusiasmo hormonal ha llegado incluso a Almería, en donde hoy hay medios que retoman el asunto de Palomares y depositan en el ticket presidencial norteamericano la esperanza de la salida de la tierra radioactiva hacia algún cementerio nuclear del medio oeste americano. Pero eso ya fue exactamente lo mismo que pasó con Obama durante sus ocho años de mandato, en los que a pesar de todos los pronunciamientos favorables y de la conjunción planetaria que anunciaron los majaderos del PSOE de Zapatero, pasó por Palomares como pasó el Mister Marshall de Berlanga por Villar del Rio.
A los que creen de verdad que el cambio de usuario del despacho oval puede tener una incidencia directa en lo que pasa en Almeria, les sugiero que propongan que doña Kamala venga a darse un baño en Palomares, que eso sí que le gustará mucho a las revistas mas finas, que no tienen problema en sacarla en portada blanqueándole la cara hasta niveles no vistos antes de Michael Jackson. Una pasarela de trajes de baño en la costa almeriense sería una maravillosa promoción para todos, aunque quizás prefiera que la veamos dentro de poco junto a la familia Bardem socorriendo niños desnutridos en zonas de conflicto. En todo caso, me temo que con el Carcamal y la Carcamala, la tierra de Palomares va a seguir en el mismo sitio que está ahora y, lo que es peor, con la misma carga de lo que sea que nos dejaron las bombas de los aviones de los fanfarrones.

Jose Fernández

Periodista.Asesor de Prensa
en el Ayuntamiento de Almería.

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