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Regreso al futuro de Níjar

jueves 20 de agosto de 2020, 22:36h

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Como en todo momento de nuestras vidas tenemos distintas opciones para ver dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos, de ver el vaso medio lleno o por el contrario verlo medio vacío. Pero el hecho probado de la situación actual, de este momento concreto, es que tenemos una serie de oportunidades que nos permiten subirnos a ese tren que nos fue sustraído hace años y, por decirlo de alguna manera, regresar a la senda del futuro que teníamos programado para Níjar.

Con algunos muy pocos “peros”, hemos salvado lo que se ha podido de la temporada turística de verano, y ahora toca remangarse para tomar impulso, afrontar la campaña agrícola adaptada a esta nueva realidad que nos va dejando la Covid19. Con ello quiero decir que dentro de lo malo, hay que buscar esas pequeñas luces que se vislumbran al final de túnel y seguirlas, agarrarnos a ellas con todas nuestras fuerzas y no caer en la depresión de la absoluta oscuridad que algunos se empecinan en que veamos a toda costa. La verdad es que no sé muy bien cómo se lo tomarán en otros territorios, pero aquí en Níjar, después de una Dana en septiembre, una Gloria en enero, la Covid que comenzó en marzo, y el empeño de otros en hacer girar todo el problema mundial en torno a la mano de obra extranjera, considero que tenemos suficiente callo como para tirar hacia adelante por la vía que más nos interesa. Y la realidad es muy, bueno casi muy, sencilla.

Cada persona tiene que tener claro dos cosas fundamentales. Lo primero, que se diga lo que se diga en el entorno político, en la lucha de los hemiciclos, cada uno de nosotros tenemos que tirar de la persiana de nuestro modelo de vida hacia arriba y funcionar. Lo segundo, que no queda otra, que toca centrarse.

Ahora mismo, desde los ayuntamientos o por lo menos desde algunos, tenemos la posibilidad de ayudar a dar ese empujón con la liberalización de los remanentes, que es algo así como esa hucha que no se podía tocar porque una ley lo imponía y que ahora, por otra, el Estado permite usar. Y por mucho que oigan que si es bueno, justo o malo, lo que asusta a las administraciones que no comparten esta teoría es que les obliga a actuar, a mojarse, a tirar de la caja para lo realmente esencial. Trabajo, asistencia social y protección de nuestro entorno productivo.

Ahora, hoy mismo, nuestro trabajo está centrado en las inversiones que podemos hacer para ayudar a desterrar la mala imagen que se ha generado con la gestión de la información, muy mala y hay que decirlo, de los rebrotes en personas que sencillamente no están enfermas, pero viven en comarcas que casualmente producimos los alimentos que media Europa va a poner en sus mesas en los próximos meses. Por ello nos toca dar un paso más, aprovechar la caída para levantarnos hasta un punto más alto, en el que no quepan dudas sobre qué y cómo lo hacemos.

Yo podré, -y de hecho lo estoy haciendo sobre esos remanentes de caja- programar infraestructuras básicas para ayudar, mejorar accesos a plantaciones, generar una verdadera economía circular con nuestros propios residuos y dejar claro al mercado que decir Níjar es sinónimo de confianza sin fisuras. Ese es nuestro futuro y esa es la batalla que estoy dispuesta a ganar a toda costa.

No es momento de hablar de políticas que ni yo misma soy capaz de interiorizar en su globalidad, sino de centrarnos en los pasos que nosotros mismos tenemos que dar y advertir, y dejar muy claro, que cualquier administración que venga dando ideas o consejos, que mejor lo haga en forma de normas claras y concisas acompañadas de la correspondiente partida presupuestaria para su aplicación. Dejar claro que este año no estamos para debates, sino para sudar, para sacarlo todo desde dentro y luchar por lo nuestro.

En los grandes proyectos seguiremos trabajando por el Puerto Seco, porque es la piedra angular de nuestra edad dorada, pero mientras tanto ganaremos terreno con pequeñas batallas que, entre todos, tenemos que ganar. Y las ganaremos, y por primera vez habrá un denominador común, algo en lo que todos coincidiremos, y es que hagamos lo que hagamos será con mascarilla, guardando la distancia social y manteniendo un estándar de higiene personal mucho más alto que nunca antes, porque ninguna de esas tres cosas nos van a frenar. A Níjar no.