El Centro de Usos Múltiples de Tarambana se ha convertido hoy en el escenario de un paso decisivo para la cohesión social de esta zona del Poniente de
Almería. Con la puesta en marcha de su Mesa Comunitaria, el núcleo ejidense busca establecer un frente común que transforme el entorno y estreche los vínculos entre sus residentes. El acto ha contado con el respaldo institucional de la concejala de Servicios Sociales, Delia Mira, y del responsable de la Junta Local de Tarambana-Pampanico, Salvador Aguilera.
Esta nueva herramienta de gestión social nace con el propósito de diseñar y ejecutar proyectos que impacten directamente en el bienestar cotidiano de la población. Según ha explicado la edil del PP, la clave del éxito reside en la suma de fuerzas: “El trabajo intersectorial con la participación de la ciudadanía es la clave para lograr mejoras comunitarias y en Tarambana estamos convencidos de que desde el trabajo conjunto vamos a lograr impulsar el desarrollo del barrio y la mejora de la calidad de vida de los vecinos”.
La singularidad de Tarambana, que cuenta con un censo de 1.135 habitantes distribuidos de forma diseminada por el territorio, plantea el reto de combatir el aislamiento geográfico. Por ello, la prioridad de este foro será crear puntos de encuentro que fomenten la convivencia. En la reunión constitutiva han participado figuras clave del tejido social, desde colectivos de mayores y la asociación vecinal ‘La Fabriquilla’, hasta el ámbito académico a través del CEIP Artero Pérez y su AMPA. También se han sumado profesionales del Distrito Sanitario Poniente y del Centro de Salud de El Ejido Norte.
Este proyecto se integra en el programa ERACIS+, una hoja de ruta impulsada por la Junta de Andalucía con el apoyo del Fondo Social Europeo Plus para el periodo 2024-2028. Con la incorporación de Tarambana, ya son cinco las mesas activas bajo este paraguas en el municipio, uniéndose a las de El Ejido Centro, Las Norias, San Agustín y Pampanico, además de las experiencias previas en Santa María del Águila y Matagorda.
El funcionamiento de estos órganos permite que, aunque cada barrio trabaje de forma autónoma atendiendo a sus propias debilidades, se puedan trasladar soluciones exitosas de un núcleo a otro. Entre las metas fijadas destacan la regeneración de espacios públicos, la organización de ciclos formativos y el impulso de la empleabilidad mediante itinerarios de inserción personalizados, consolidando así un modelo de gobernanza donde el vecino es el protagonista del cambio en su propia calle.