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Una política social de hechos

domingo 08 de julio de 2018, 10:43h

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Las políticas sociales no entienden de colores políticos y sí en muchos casos de altas dosis de marketing político. Un concepto, el de la política social, arrogado hasta la extenuación por una progresía instalada permanentemente en el gesto y poco en la gestión. Esta semana, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Almería aprobaba el Plan Estratégico de Subvenciones, dotado con cerca de 300.000 euros y que supone un instrumento de planificación de las políticas públicas que recoge las ayudas municipales para la tercera edad, personas sin hogar, drogodependencia, mujeres…, concedidas a diferentes asociaciones, colectivos y entidades que realizan su actividad en la ciudad.

Entre éstos incentivos se contempla también la concesión de ayudas al alquiler de viviendas en el Centro Histórico a menores de 35 años que no dispongan de recursos suficientes, para lo que se destinan 80.000 euros. Es una de las diez líneas de actuación contenidas en el citado Plan gestionado por el Área de Familia e Igualdad de Oportunidades que comulga a la perfección con el objetivo de continuar revitalizando el Casco Antiguo atrayendo a la población más joven a un barrio que está consiguiendo salir del letargo en el que se encontraba sumido.

Las ayudas a la dinamización económica, con la llegada de nuevos establecimientos hosteleros y comerciales y la revitalización a la que se aspira con proyectos ambiciosos, como el Plan Alcazaba-La Hoya-San Cristóbal, vienen a descubrir un horizonte cada vez más esperanzador para una de las zonas más atractivas y singulares de nuestra Almería y ponen de manifiesto, una vez más, que ni la mejora del Centro Histórico ni las políticas sociales son patrimonio de la izquierda.

Frente a ese discurso caduco de la progresía instalada en la demagogia, en Almería tenemos un alcalde, Ramón Fernández-Pacheco, dispuesto a seguir bajando impuestos, a continuar con las inversiones en los barrios, a facilitar la creación de empleo y a llevar a cabo una política social de hechos, no de palabras.