www.noticiasdealmeria.com

18 de julio

Por Rafael Leopoldo Aguilera
sábado 18 de julio de 2026, 17:34h
Add to Flipboard Magazine. Compartir en Meneame

Escucha la noticia

El sábado 18 de julio de 1936 comenzó en España, en la península, la guerra incivil, que finalizó el 1de abril de 1949. 90 años de ese hecho histórico, que marcó la vida de los españoles, de España, y sigue estando cada día más presente y latente con la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática.

Se consideraba por quienes aprobaron esta Ley en las Cortes Generales, que la misma iba a dar carpetazo de "punto final" a una situación "incómoda" que vivieron y sufrieron nuestros abuelos y padres, y muchos de nosotros que nacimos y nos desarrollamos durante el anterior régimen político y, sorprendentemente, por diversas casuísticas no objeto de este texto, ha hecho un efecto contrario al pretendido en una parte de la sociedad civil española, planteándose por quienes no la apoyaron su desregulación por una nueva Ley de Concordia Nacional.

Tal día como hoy, 18 de julio de 1936, se inicia la sublevación militar contra el Gobierno de la Segunda República surgido de las elecciones de febrero de aquel año. A principios de julio el general Mola, “El Director”, quien desde abril organizaba la operación, buscaba el apoyo de los requetés, falangistas y el respaldo financiero de los partidos de la derecha. El partido Renovación Española, de José Calvo Sotelo, ya se había unido. En la madrugada del 13 de julio fue asesinado Calvo Sotelo, lo que aceleró el acuerdo con los carlistas y también con la CEDA, y acabó de convencer a los militares dudosos. El financiero Juan March facilitó los fondos iniciales necesarios.

Mola aprovechó la conmoción creada y fijó la fecha para los días 18 y 19 de julio. Sin embargo, la acción con que dio comienzo sucedió en Melilla. Descubierta la trama, en la tarde del día 17 los oficiales golpistas ocuparon los edificios públicos y declararon el estado de guerra. Tras Melilla se unieron al levantamiento Tetuán, Ceuta y Larache. Informado el Gobierno, durante la madrugada ordenó a la escuadra que bloquear las tres localidades costeras y bombardear Melilla y Tetuán. Su objetivo era cortar el paso del estrecho y evitar la posible llegada de tropas del Ejército de África a la península. No obstante, el 18 de julio la sublevación comenzó en el resto del territorio. Al finalizar, el día 22, no había conseguido su objetivo principal, Madrid, pero sí controlaba el tercio norte peninsular, las ciudades andaluzas de Sevilla, Córdoba, Cádiz y Granada (aislada), el Protectorado de Marruecos y los dos archipiélagos, Baleares y Canarias (excepto Menorca e inicialmente la isla de La Palma).

Lo cierto fue que como consecuencia del éxito de la sublevación en unos sitios y del fracaso en otros, España quedó dividida en dos zonas. Comenzaba la Guerra Civil.

Me ciño, a continuación, en este artículo de relato historiográfico, respecto a este día del verano del 36 en el marco de la actuación y situación de determinadas unidades del Tercio de la Legión del soporte literario del Teniente Coronel (R) Francisco José Tortosa Antón.

El 18 de julio de 1936, el General Franco destituye, y deja disponible en Ceuta, al Inspector del Tercio, el Coronel Molina Galano –mantenido al margen del Alzamiento–, y nombra para ese cargo al Teniente Coronel Yagüe –Orden Circular de 26 de julio de 1936, Suplemento nº 2 al DO en Tetuán– Jefe de la 2ª Legión –aunque de facto ya era el Jefe del Tercio–, al que sustituye en el mando de la 2ª Legión el Comandante Antonio Castejón.

Con efecto del 18 de julio, pero con orden del 2 de agosto, publicada en el Suplemento nº 5 del DO en Tetuán, se destina a la 1ª Legión del Tercio, al Teniente Coronel Heliodoro Rolando Tella Cantos. El Teniente Coronel Bartomeu, que la mandaba, pasa destinado al Batallón de Cazadores de Melilla nº 3, por la misma orden y suplemento, pero con efectos del 17 de julio.

Habiendo sido la I Bandera trasladada desde Tauima a Melilla en la tarde del día anterior, el 18 de julio, y ya al mando del Comandante Álvarez Entrena, ocupa puntos estratégicos en el Barrio del Real, Parque Lobera, Radio Melilla, Fuerte de

María Cristina, Tesorillo y Melilla la Vieja, pacificando la ciudad. Relevada por otras fuerzas se concentra en el puerto y embarca en el vapor “Vicente Puchol” y al recibir contraorden, desembarca y el día 20 tras su paso por Bab Tazza y Tetuán llega a Riffien, cruzando el Estrecho vía marítima el día 5 de agosto.

La II Bandera, unida al levantamiento en Tarquist y trasladada a Melilla la tarde anterior, coopera en la pacificación de la ciudad hasta el 30 de julio, que sale para Ceuta. Cruza el Estrecho por vía aérea en distintas oleadas y el 10 de agosto se reúne completa en Sevilla.

La III Bandera se unía también en Villa Sanjurjo el día anterior, cooperando con la pacificación de la población y embarcó para Melilla. Desembarca el día 18 y queda de seguridad en la Plaza hasta que el 16 de agosto sale para Tetuán y los días 19 y 20 se traslada por vía aérea, para desembarcar en Jerez y Sevilla.

La IV Bandera que se había unido al levantamiento en Riffien, interviene en la pacificación de Ceuta proporcionando seguridad al Puerto, Pabellones de Regulares, Estadio y la 12ª Compañía en el destacamento de Condesa. Relevada por la V Bandera se concentra en Riffien hasta el día 27, que cruza el Estrecho por vía aérea y faluchos para dirigirse posteriormente hacia Sevilla.

La V Bandera, que llegó a Tetuán al amanecer, desde el Zoco Arbaa, cerca la ciudad pacificándola. Ocupa el aeródromo y rinde a la Alta Comisaría. Posteriormente se traslada a Ceuta y cruza el estrecho, entre los días 20 al 24, tomando dirección a Sevilla.

La VI Bandera se une al levantamiento en Xauen. Después de pacificarla y controlarla, el día 18 llega a Riffien e interviene en la pacificación de Ceuta hasta el 31 de julio, cruzando el día 3 de agosto el Estrecho por vía aérea.

En fin, conocimos hace 50 años este día 18 de julio cuando era festivo no recuperable, se abonaba la paga extra e íbamos a la playa con las sandías para ponerlas a remojo en la orilla de la mar.