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28A: ¿Qué hay de lo nuestro?

domingo 21 de abril de 2019, 15:35h

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Aunque el PP ha hecho voto de silencio electoral el Jueves y Viernes Santos a nivel local, y que el resto de formaciones han mantenido un perfil bajo en estos días, la verdad es que esta campaña está siendo de lo más cansino que se recuerda, principalmente porque no se habla de lo nuestro.

Comprendo que a los defensores de la unidad de España lo que está ocurriendo en Cataluña les tenga de los nervios, pero eso no es incompatible con hablar de todo lo demás, y ahí también cabe la propuesta de configuración territorial, pero no solo eso.

La campaña se basa exclusivamente en sacar banderitas españolas y poco más, en insistir que no se hablará con los independentistas –como si fueran a desvanecerse en la noche del 28A-, pero más allá de eso no se escuchan propuestas para solucionar el problema, o lo que es lo mismo, que más allá del “todos a la cárcel” no hay iniciativas para crear un marco de convivencia en el que todo el mundo –o la mayoría- se sienta más cómodo para evitar que dentro de un año, o dos, o cuatro, volvamos a pasar por lo mismo.

¿Lo ven? No, no era de eso de lo que quería escribir, sino de todo lo contrario, pero al final la corriente nos arrastra.

Ese ruido inmenso solo bajó de intensidad con la polémica sobre el debate electoral, ya saben, que si uno a cinco, que si a cuatro, que si en la privada, que si en la pública, que si un debate, que si dos, que si ninguno, que si el cabreo de Mediaset sin ninguno, que si la RTVA de alfombra al presidente, que si Atresmedia haciéndole la guerra a Moncloa por la marcha atrás socialista… al final parece que dos, en dos días seguidos.

Se ha consumido más tiempo en estos dos asuntos que en todo lo demás. Y es que sí, claro que a todos nos interesa el tema catalán, y el debate, pero el Congreso y el Senado también tendrán que aprobar unos presupuestos que a estas alturas no existen, y habrá que hablar de impuestos, y de sistema educativo y sanitario, y de las pensiones, y las relaciones internacionales, la inmigración, y del Brexit… y hasta podría haber habido tiempo para tratar los privilegios de la Iglesia Católica (que nos devuelva la Mezquita de Córdoba), y la eutanasia… y hasta abordar la reforma de algunas leyes como la LIVG (no estaría mal empezar por denominarla como “violencia machista”, porque no delinque el género masculino, sino el machismo), o la reforma del Poder Judicial, medidas contra la corrupción en los partidos políticos…

Cuando mencionas esto a cualquier político responde siempre lo mismo: "¡nosotros no paramos de hacer propuestas!". Pues vale, pero lo hacen tan de tapadillo, con tan poco interés, con tan poca intensidad, con tanta desgana, con tan poca profundidad... que no se oye en medio de tanto ruido. Y luego querrán que vayamos a votarles.