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Contentos con perder votos
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(Foto: Cibeles AI)

Contentos con perder votos

lunes 09 de febrero de 2026, 18:23h
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Pero el otro ha perdido más, je, je”. Vuelta al recuerdo de Esquilache y su: —El pueblo siempre es menor de edad. Desde 1980, en ninguna elección general en el Estado español, ha ganado nadie. Contrariamente la ha perdido el partido anterior. Desde 1980 en el Estado español se impuso el voto del rechazo en las elecciones al Parlamento y en muchos casos también a los parlamentos autonómicos. Por tanto nadie tiene motivos para cantar victoria. Y eso no es bueno para nadie. Menos bueno aún es el infantilismo de algunas reacciones, no aisladas, no casos mínimos, de quienes todavía no han asimilado la naturaleza autonómica del Estado. Mucha gente todavía no ha entendido qué son las transferencias. Sólo eso explica frases, tampoco aisladas, como se han escuchado cuando Feijoo, para defender a Mazón de su indiferencia ante la DANA, culpaba al Gobierno. Lo del PP es defenderse acusando. Lo de la gente es más simple. Quizá simplón: “—Pero Sánchez está por encima”. “—Pero Sánchez manda más”. O sin necesidad de DANA: —“Hay que ver lo mal que está la sanidad. Estoy desilusionada/o de Sánchez”. Son muestras de un desconocimiento mantenido por la oposición al verse favorecida, pero no debería serlo por un gobierno al que perjudica. Salvo que lo reservara para cuando sea oposición. Que ya nos lleva a desacuerdo pleno con el sistema electoral. Debe ser tratado en otra ocasión.

El PP es un partido rehén de su propio comportamiento, más centrado en la guerra al otro, aunque los “efectos colaterales” superen con mucho a la guerra misma, que en su propia capacidad para gobernar. Porque al mismo tiempo se ha hecho rehén de la ultraderecha, será porque muchos de sus dirigentes ya llevan tiempo compitiendo hasta con los de la fiesta, que no se acabó, sino que empieza, porque están volviendo a una situación similar a la de 1936, en la que legitiman y dan el poder, de hecho, a un partido extremista y en minoría. Igual que von Hindenburg nombró Canciller a Hitler, con sólo menos de un tercio del Bundestag. El entente Ayuso.Feijoo está poniéndolo en manos de los primos hermanos del Führer. Con el aliciente (al revés) de que pese a las escasas diferencias, ellos también serían víctimas si llegara el momento. En estos casos quien quiere el poder lo quiere todo.

A Ayuso-Feijoo le basta con derrocar al gobierno, que entonces no les costará tanto para, en consonancia con Aragón y Extremadura, empezar por suprimir el impuesto a las grandes fortunas y ya puestos ¿por qué no? rebajarles un poco, o un mucho la “presión”. Hoy esconden en parte su intención cuando piden bajar impuestos, si llegara el momento se rendirán gustosos a la exigencia de sus socios. Lo que hace poco tiempo era una posibilidad dibujada, ya está en 3D. Un partido situado en tercero o cuarto lugar, empieza a ser quien decide e impone la línea del gobierno.

Pero los resultados por lo general no son extrapolables, aunque lo intenten quienes se sentirían beneficiados si así fuera, y ciertos medios de comunicación, por lo general situados en su misma posición política o directamente dependiente, como es el caso de las TVs autonómicas, y si lo fueran significaría que Moreno también va a perder “algunos” parlamentarios en Andalucía. Pero no importa: para eso tiene el apoyo condicionado que tiene. Porque lo que importa es seguir el camino de favorecer al capital, disminuir servicios y cargar el gasto a las espaldas de quienes menos tienen, que ya deben tenerlas acostumbradas, es de suponer.

Todo demuestra la necesidad muy urgente de alcanzar un acuerdo amplio de la izquierda, de toda la izquierda, pero de la izquierda. ¿Está bien explicado?, para erradicar el fantasma del nazismo. Pero vayamos aprendiendo: el intento a dos bandas de afianzar al PSOE y “librarse” de Podemos, ha fracasado y fracasará cualquier intento de supuesta unidad basada en la centralidad de Madrid. Ya sabemos que los partidos estatalistas no han nacido para federarse, por tanto por decisión propia no caben en un acuerdo del autonomismo e independentismo, en principio. Pues intentemos aunar toda la periferia, cuando la mentalidad deje de ser centralizante habrá sobrada oportunidad de definirse y aflorar independentismo y autonomismo. Pero lo importante es llevar la periferia a primer plano como única posibilidad de alcanzar una política positiva para el pueblo, para los pueblos. De “ejercicios” basados en la indisoluble unidad ya hemos vivido demasiados. Merecemos un esfuerzo serio para poner la mirada en el objetivo, único objetivo común y respuesta a la realidad multinacional del Estado: el objetivo ya sólo puede ser el federalismo. Pero el real, no aceptado desde arriba, sino impuesto desde abajo.

Rafael Sanmartín

Estudió Filosofía y Marketing y es especialista en Historia. Ha trabajado en prensa, radio y TV. Obtuvo el premio 'Temas' de relato corto por El Puente (1988), así como el '28-F' (2001), por La serie La Andalucía de la Transición, emitida por Canal Sur Televisión. De su producción literaria cabe destacar: El País que Nunca Existió (1977), El Color del Cristal, novela (2001), La Importancia de un Hombre Normal, que narra la biografía de Blas Infante, (2003), Historia de Andalucía Para Jóvenes (2005), Grandes Infamias (2006) y De Aquellos Polvos... La Autonomía y sus orígenes históricos (2011) Para el autor "la Historia es el espejo donde podemos vernos y conocernos, aunque, como está escrita por los vencedores, debe analizarse con espíritu crítico para poder interpretarla".