Con motivo del Día Internacional de la Mujer, hemos querido acercarnos a una realidad poco conocida y que une dos claves de la económica almeriense: la cifra de trabajadores autónomos que en nuestra provincia ofrece datos récord, y la cantidad de personas en el régimen de autónomos, y eso en el contexto del día más feminista del año. Y los datos, sorprenden.
Las cifras oficiales revelan el peso indiscutible que las trabajadoras por cuenta propia tienen en la economía de Almería. Lejos de los discursos teóricos, los datos del padrón de autónomos del año 2024 -que es el último disponible en el Instituto Andaluz de Estadística y Cartografía- muestran un panorama donde el esfuerzo femenino es un pilar fundamental y tangible.
En la geografía del Estado español, la provincia almeriense destaca por su dinamismo, albergando a un total de 27.400 mujeres que cada día levantan la persiana de sus negocios, administran explotaciones agrícolas o sacan adelante sus proyectos profesionales, enfrentándose a los retos propios de un mercado cada vez más exigente.
Al analizar la procedencia de estas emprendedoras en Almería, se observa que la inmensa mayoría, unas 19.800 profesionales, han nacido en tierras andaluzas. A ellas se suman 2.625 mujeres nacidas en el resto de España. Sin embargo, el dato que cobra una especial relevancia en este 8M es el de las 4.875 mujeres nacidas fuera de España que han elegido el territorio almeriense para establecerse como trabajadoras autónomas.
Aunque la cifra de hombres extranjeros en la misma situación es mayor en la provincia, alcanzando los 7.300 inscritos, el notable volumen de mujeres inmigrantes emprendedoras demuestra una extraordinaria capacidad de resiliencia y de generación de riqueza. En conjunto, ambos sexos suman 12.175 profesionales nacidos fuera de España, integrados dentro de un total general de 70.475 autónomos registrados en territorio almeriense.
7% DE LOS AUTÓNOMOS EN ALMERÍA: MUJERES EXTRANJERAS
Para responder a la pregunta de si las extranjeras radicadas en Almería son las más emprendedoras del territorio andaluz, los datos obligan a matizar esta afirmación, situándolas en un destacadísimo segundo lugar, solo por detrás de Málaga. Si analizamos la proporción que representan las mujeres nacidas fuera de España sobre el total de trabajadoras por cuenta propia, en la provincia malagueña este colectivo supone un contundente 33,78 por ciento de todas sus autónomas y un 13,03 por ciento del total de profesionales por cuenta propia de ambos sexos.
Sin embargo, el músculo emprendedor de las extranjeras en territorio almeriense brilla con fuerza propia: estas casi cinco mil profesionales representan el 17,79 por ciento de todas las mujeres autónomas de la provincia y un 6,91 por ciento del total general de trabajadores por cuenta propia almerienses, consolidando a esta tierra como uno de los grandes polos de atracción y desarrollo para el talento femenino internacional.
El resto de las provincias andaluzas presentan porcentajes más conservadores que reafirman la excepcionalidad del eje costero oriental. En Granada, las extranjeras representan el 16,40 por ciento de las mujeres autónomas y un 5,83 por ciento del total de profesionales, seguida por Huelva, donde suponen el 12 por ciento del colectivo femenino y el 4,20 por ciento del total provincial. Muy cerca se sitúa Cádiz, con un 11,94 por ciento de representación sobre las trabajadoras por cuenta propia y un 4,40 por ciento a nivel global, así como Sevilla, donde alcanzan el 11,31 por ciento del emprendimiento femenino y el 4,28 por ciento del total de autónomos. Finalmente, los territorios de interior muestran una menor penetración de este colectivo en sus tejidos productivos; en Córdoba las mujeres nacidas fuera de España representan el 7,71 por ciento de las autónomas y el 2,72 por ciento del total, mientras que en Jaén suponen el 6,65 por ciento del padrón femenino y apenas un 2,34 por ciento de la suma conjunta de hombres y mujeres.
ANDALUCÍA
Para comprender la magnitud real de este fenómeno, resulta imprescindible observar el contexto del resto de provincias andaluzas, donde el total de mujeres autónomas asciende a 241.600 frente a 408.175 hombres. Málaga lidera indiscutiblemente las estadísticas absolutas de la comunidad con 59.575 mujeres autónomas en total, de las cuales 20.125 son nacidas fuera de España, reflejando su fuerte perfil cosmopolita y enfocado al sector servicios. Sevilla, por su parte, es la segunda en volumen global con 49.925 mujeres emprendedoras, manteniendo una presencia extranjera de 5.650 trabajadoras. En posiciones estadísticas muy similares a la almeriense se sitúan territorios como Cádiz, que registra 27.625 autónomas en total y 3.300 extranjeras, o Granada, que alcanza las 27.425 profesionales por cuenta propia, incluyendo a 4.500 mujeres llegadas de otros países.
En las demás zonas del territorio andaluz, las cifras mantienen una proporción que refleja la diversidad económica y demográfica de cada provincia. Córdoba cuenta en la actualidad con un colectivo de 21.050 mujeres autónomas, de las que 1.625 proceden del extranjero. En Jaén, el total de trabajadoras por cuenta propia se sitúa en 16.525, contabilizando 1.100 nacidas fuera de las fronteras de España. Finalmente, Huelva registra 12.075 emprendedoras totales, siendo 1.450 de ellas de origen extranjero. A nivel autonómico global, los residentes extranjeros que trabajan por cuenta propia suman 100.100 personas, evidenciando que el talento foráneo es un engranaje insustituible.
Las estadísticas oficiales correspondientes a este ejercicio dejan patente que la provincia de Almería no se entiende sin el empuje diario de sus trabajadoras autónomas. En una jornada de reivindicación y análisis como es el 8M, visibilizar a estas 27.400 profesionales es poner en valor a quienes dinamizan el comercio, la agricultura y los servicios locales.
La implicación de todas las administraciones, desde las entidades municipales hasta el gobierno de la Junta de Andalucía, resulta crucial para seguir diseñando herramientas que apoyen el emprendimiento femenino, faciliten la conciliación real y aseguren que el tejido productivo crezca en igualdad de condiciones.