Las notas del Renacimiento y el Barroco han vuelto a resonar con fuerza en la provincia de Almería. La vigesimoquinta edición del Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez-Blanco (FestiMUVB) ha subido el telón con una propuesta artística de primer nivel que sitúa al municipio velezano en el foco cultural nacional. El grupo Íliber Ensemble, conducido por Darío Tamayo, junto al contratenor Manuel Ruiz, fueron los encargados de abrir esta cita tan especial con el espectáculo 'Héroe desvelado', una producción galardonada con el Premio Sello FestClásica 2026 que indaga en las luces y sombras del arquetipo heroico a través de piezas de genios como Händel, Vivaldi o Scarlatti.
La sesión inaugural sirvió además para conmemorar el cuarto de siglo de vida del certamen mediante un emotivo acto de reconocimiento. La organización distinguió la trayectoria de cuatro figuras esenciales en el devenir del festival: el hispanista francés Bernard Vincent, el actual regidor Carlos Carrión Navarro, el pianista Leopoldo Pérez Torrecillas —clave en los inicios musicales del evento— y el catedrático Fernando Martínez López, quien lideró la dirección durante más de quince años y recordó los pilares fundacionales basados en acercar el conocimiento de excelencia al entorno rural.
El arranque de las bodas de plata evidenció un sólido respaldo por parte del tejido institucional y académico. En el encuentro participaron la alcaldesa de la localidad, Ana María López López; la directora de la cita, Cándida Martínez López; así como Diego Aznar Parra en representación de Cajamar. La vertiente educativa e institucional estuvo arropada por el rector de la Universidad de Almería, José Céspedes; la vicerrectora de la Universidad Internacional de Andalucía, Carmen Pozo Muñoz; el delegado territorial de la Junta de Andalucía, Juan de la Cruz Belmonte; y la diputada de Cultura de la Diputación de Almería, Almudena Morales.
Durante las intervenciones, los portavoces coincidieron en el impacto dinamizador del proyecto. La alcaldesa local hizo hincapié en el profundo cambio socioeconómico que ha supuesto para el municipio convertirse en un foco cultural de esta envergadura. Por su parte, la dirección del certamen defendió el papel de la cultura rigurosa como motor en poblaciones pequeñas, una idea compartida desde la entidad financiera Cajamar al vincular la música con la preservación de la identidad y el patrimonio del territorio.
Desde el ámbito provincial, la representante de la Diputación de Almería ensalzó el festival como un emblema de la identidad almeriense y un claro ejemplo de que el interior geográfico es capaz de liderar iniciativas de prestigio internacional que combaten la despoblación. En esta línea, el delegado de la Junta de Andalucía remarcó que la cita trasciende lo puramente musical para erigirse en una herramienta de desarrollo, mientras que los portavoces universitarios alabaron la trayectoria ascendente y el indiscutible consenso social que despierta este consolidado encuentro con la historia musical.