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#COVID19 día 25
A un mes del 8M

miércoles 08 de abril de 2020, 16:13h

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El domingo 8 de marzo, en la rueda de prensa que protagonizaban Salvador Illa, ministro d Sanidad, y Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, informaban de que siete personas habían muerto en las últimas horas por el Covid19, lo que eleva a 17 la cifra de víctimas mortales en España. Además, se contabilizaban 589 contagios, de los que 150 se habían producido en las 24 horas previas, lo que suponía un 20% más que el día anterior.

Con ese panorama, el Gobierno socialpodemita, animaba fervientemente a acudir a la manifestación del Día de la Mujer argumentando desde sus medios más afines, que el machismo mata más que el coronavirus, como si acudir a la convocatoria fuese a salvar la vida de alguna víctima de la violencia de género.

Diez días después, los contagiados se habían multiplicado por 23 llegando a los 13.716, y los muertos por 12, hasta los 598. Cada día se producían una media de 1.300 contagios, y cada día 58 muertos. Datos que son muy inferiores a la realidad, ya que en esos momentos eran muy pocos los test que se hacían, y ahora sabemos que podría haber muchas más personas asintomáticas –a quienes por tanto no se hacían pruebas- y que estaban siendo vehículo de transmisión de la enfermedad.

Aquella manifestación a la que Simón, la autoridad científica que había afirmado que en España podría llegar a haber “solo” algún caso aislado de esta enfermedad, entrañaba tan escaso riesgo de contagio, que respondió a un periodista que no pondría reparos a que un hijo suyo acudiese a ella.

Ese fue uno de los hitos de irresponsabilidad más grandes cometidos por este gobierno, porque hubiese bastado con animar a defender el feminismo de otras maneras en esta situación, como por ejemplo en las redes sociales, con pancartas en los balcones, con programas especiales en los medios de comunicación…

Pero no fue la única irresponsabilidad, aunque sí la madre de otras muchas, porque para justificar que ese evento político se celebrase dotándolo de un fuerte sentido partidista, permitió otros de carácter deportivo multitudinarios, y hasta Vox no dudo en celebrar su mitin en Vistalegre.

Es verdad que han surgido versiones muy documentadas en las que pretenden explicar que la influencia de la manifestación en la expansión del coronavirus no es real, pero a veces los números se chocan con la realidad, y es tan absurdo negar los números, como negar la realidad.

El primer argumento para rebatir a quienes sostienen eso, es no se trata de cuestionar la manifestación por el motivo de la misma, sino por el hecho de ser objetivamente un foco de contagio al reunirse tantísima gente, en un momento en el que la emergencia sanitaria asomaba las orejas. Es decir, que no hace falta ser Fernando Simón, para entender que aquello fue echarle gasolina al fuego, y que justo por el mismo razonamiento con el que hoy nos tiene confinados se justifica que aquello pudo y debió evitarse

Y lo segundo es que no vale analizar los datos de contagios en toda España para acabar diciendo que a la semana o diez días de la manifestación el contagio mantuvo un aumento dentro de la normalidad, porque la clave son las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, donde fueron las concentraciones más importantes, donde además hay más movimiento de personas de otros países o que venían de ellos.

Hoy mueren menos de 700 personas, y los contagios no alcanzan el 5% de incremento diario, pero aquí seguimos, enclaustrados, esperando que alguien nos expliqué por qué lo hizo tan mal a pesar de tener tanta información y tantas advertencias.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".