www.noticiasdealmeria.com
El avestruz y la codorniz
Ampliar

El avestruz y la codorniz

Por Juan Torrijos Arribas
viernes 14 de agosto de 2026, 06:00h
Add to Flipboard Magazine. Compartir en Meneame

Escucha la noticia

Los del avestruz son huevos, los de la codorniz…quizás huevines.

Recuerdo la primera vez que tuve en mi mano un huevo de avestruz. De los de la codorniz los he comido de vez en cuando en los bares de Almería y con un trocito de chistorra, hasta que el doctor habló del puñetero colesterol. La tortilla que salió del primero era descomunal. Aquella era de un huevo, y el día que pusimos dos, no había sartén donde cuajarla. Si querías hacer una tortilla de los de codorniz, docenas y docenas te hacían falta para ello. No había color, el huevo avestruz era un huevo, no sé si con dos yemas, mientras que los de codorniz, pobretes míos, cabían en el hueco de una muela.

El avestruz le dijo a la codorniz que dejara de tratar con sus niños, que se los devolviera todos, que eran hijos de sus hijos, carne de su carne, y que ya estaba bien de que se estuviera traficando con ellos. Cuentan que fue una clara demostración del poder del huevo del avestruz ante el de la codorniz. Menuda diferencia de huevo. Para el avestruz la acusación era clara, la codorniz se estaba aprovechando de sus niños: estáis haciendo negocios con ellos, estáis traficando con menores, y queremos que nos lo devolváis todos.

Lo haremos, lo haremos, dicen que casi llorando manifestó algún representante del gobierno de la codorniz. Pero nadie mueve una hoja para que así sea. Los que nos sentimos gobernados por ella, la codorniz, empezamos a pensar si no será verdad la acusación del avestruz. Dicen que nos dedicamos a la trata de sus infantes, que hacemos negocios con esos críos. ¿Será verdad? ¿Estamos haciendo negocios con los hijos y nietos del avestruz? Si no lo estamos haciendo, ¿por qué no se los devolvemos, como acaba de pedir? ¿Qué se esconde tras la negativa? Nos venimos quejando las codornices de lo que nos cuestan los hijos del vecino avestruz del sur, aseguran que más de siete mil euros al mes cada uno de ellos, y cuando este dice que se lo devolvamos, no vemos que se mueva un avión con esos niños camino del país del avestruz, con el dinero que nos ahorraríamos. ¿Por qué será, quién se está beneficiando de esos siete mil euros que cuesta cada niño al mes?

La diferencia puede estar en los huevos. El del avestruz asusta, el de la codorniz da risa. Y a nosotros nos ha tocado el segundo, el pequeño, y andamos acongojados ante el primero, que nos gana en cualquier pelea en la que hasta ahora nos hemos enfrentado. No en todas, es cierto, hubo una en la que una ramita de perejil acabo con el del avestruz. Lo mismo es lo que les hace falta a los huevos de la codorniz, una ramita de perejil, y el huevo se nos convierte en aquel Popeye, marino él, que tras una lata de espinacas se convertía en la furia misma de todos los mares.

Vamos colegas del gobierno, pongan un poco de perejil en los huevos de la codorniz, lo mismo le volvemos a ganar al avestruz.