Ayer lunes, cuando escribía estas líneas, salía de la cárcel un asesino de Eta que estaba condenado a pasar cuatrocientos (400) años a la sombra. Desde los lunes, y hasta los viernes, el asesino confeso y condenado se paseará por las calles donde fueron asesinados por sus pistolas, balas y bombas, hombres, mujeres y niños nacidos en esta tierra. A algunos les parecerá bien, por eso lo dejan que se mueva con libertad, y supongo que con una paguita que saldrá del bolsillo de todos los españoles, por los bares y tascas del País Vasco. Esta es la España que nos ha traído la política del sanchismo. Ver como un asesino con cuatrocientos (400) años de cárcel sale a la calle y se burla de las víctimas gracias a los partidos que nos gobiernan. ¿Vuelve el miedo a las calles?
En Aragón el Psoe perdía el domingo cinco escaños, el Pp dos, y Vox aumenta siete. La JA logra seis, subiendo tres, y Podemos se estrella, no entrando en el parlamento. En el socialismo se dan por satisfechos, han logrado los mismos que Lamban en su peor momento, y lo hacen criticando que el Pp, tras perder dos, se ve más en las manos de la extrema derecha. En el Pp, perdiendo dos escaños, han ganado las elecciones, y se siente felices. Vox ha lanzado las campanas. Ya se ven campeones. De los demás poco pueden interesar de cara a unas nacionales, que es lo que preocupa a todos los españoles.
Si como dicen los técnicos Aragón es la pauta a seguir por las generales. El socialismo tiene pocas posibilidades de pactar un gobierno como el que viene gobernando el país. Parece que Sánchez está amortizado, que no tendrá en las próximas la posibilidad de seguir en la Moncloa, y que, por lo tanto, no deberá tener ganas de convocar elecciones y perder el gobierno antes de tiempo. Lo tenemos hasta el 27.
El Pp, tras cada elección autonómica, se ve ante la necesidad de pactar con el peor rival que pueda esperar: Vox. Los ataques están siendo furibundos entre ellos, cuando, si quieren sacar a España de la situación a la que la están llevando los pactos con los racistas vascos y los delincuentes, no tendrán más remedio que entenderse. Eso que dicen desde Vox, que el Pp pacte con el Psoe, saben que no va a llegar a producirse. Que una cuestión de pactos y acuerdos, tan negativos para sectores extractivos, como los que han venido ocurriendo en Europa no se va a dar aquí. Tienen que ponerse de acuerdo las dos derechas. Y las alaracas de Vox atemperarlas. Tiene catorce escaños, cierto, ha subido siete, enhorabuena, pero sigue siendo el segundo dentro de la llamada derecha política, con un amplio margen todavía a favor del Pp.
Es el momento de gestionar los votos en Aragón, Extremadura y los que vengan en el futuro, y ello depende de los dos partidos. Tiene el Pp que quitarse los miedos a la hora de sentarse con Vox, el Psoe nunca lo ha tenido para pactar con Podemos, Sumar, Bildu, delincuentes catalanes y racistas vascos. ¿Miedo? Sánchez nunca lo tuvo. ¿Feijóo? Ese es el drama que se le presenta a los del Pp.