El escenario político de cara a las próximas elecciones autonómicas en Andalucía dibuja un panorama de especial interés e impacto para la provincia de Almería. Según un reciente sondeo electoral realizado por Social Data para el grupo Publicaciones del Sur, matriz de 7TV Andalucía, el Partido Popular no solo consolidaría su actual hegemonía en el territorio almeriense, sino que rozaría la posibilidad de alcanzar los 7 parlamentarios, superando así los 6 representantes con los que cuenta en la actualidad. Sin embargo, la mayor expectación en la circunscripción recae sobre la intensa disputa directa entre Vox y el Partido Socialista. La proyección indica que la formación de derechas, que a día de hoy dispone de 3 actas por Almería, cuenta con serias opciones de dar el sorpasso y arrebatar un disputado escaño al PSOE. De cristalizar esta tendencia, los socialistas pasarían de sus 3 escaños actuales a quedarse con 2, permitiendo a Vox escalar hasta los 4 representantes por la provincia.
Esta clara inercia provincial forma parte de una corriente más amplia que otorga un balón de oxígeno al actual Gobierno de la Junta de Andalucía. A pesar del notable crecimiento generalizado de Vox, el presidente andaluz del Partido Popular lograría resistir el envite y se mantendría muy cerca de reeditar una mayoría absoluta. El análisis de los datos vaticina que los populares obtendrían entre 53 y 56 parlamentarios, lo que supondría un leve retroceso en comparación con los 58 alcanzados en 2022, pero que les permitiría eludir la necesidad de depender de pactos de gobierno con terceros. Esta previsión sitúa al PP andaluz en una posición de gran estabilidad, perfilando un marco político mucho más favorable y sólido que el que la formación experimenta en otros puntos del Estado español.
En contraste con la firmeza institucional de los populares, la evolución del Partido Socialista marca una línea invariablemente descendente. Partiendo de los 30 escaños y más de un 24 % de apoyo que consiguieron en la última cita electoral, el barómetro actual estima una caída que los arrastraría hasta una horquilla de entre 24 y 27 escaños, situándose por debajo de la barrera del 20 % de los votos. Todo el caudal político que ceden los socialistas contrasta drásticamente con el ascenso de Vox, que experimentaría un crecimiento de gran calado al pasar de 14 parlamentarios a proyectar entre 21 y 23 asientos en la cámara.
Este salto se cimenta en un incremento de unos 4 puntos porcentuales, acercándose al 17 % del respaldo total de los votantes. Por su parte, la izquierda alternativa afronta una reestructuración interna marcada por el retroceso de Por Andalucía, que perdería fuerza al pasar de 5 a una posibilidad de quedarse con entre 2 y 4 escaños, bajando del 7,68 % al 5,8 % de los votos. Como contrapeso, Adelante Andalucía, actualmente con 2 actas, afianzaría su tendencia al alza pudiendo conseguir entre 2 y 5 representantes, lo que les garantizaría grupo parlamentario propio.
ALMERÍA NO ES DIFERENTE
La enorme igualdad que se detecta en Almería entre socialistas y Vox se extiende casi como un espejo por otras provincias, demostrando que la segunda plaza se decidirá por un puñado de votos. En Cádiz, la situación es idéntica a la almeriense, apuntando a un empate técnico de entre 2 y 3 escaños para cada una de estas dos formaciones. Dinámicas muy parecidas de igualación de fuerzas se observan en Córdoba y Huelva, donde el PSOE retrocedería frente a Vox situándose ambos en torno a los 2 o 3 representantes, así como en Granada y Málaga, donde el sondeo prevé que los dos partidos se disputen un abanico de entre 3 y 4 asientos. Únicamente en las circunscripciones de Jaén y Sevilla el partido socialista tiene garantías más sólidas de mantenerse por delante, aunque no sin experimentar una bajada de representantes en ambos territorios.
La clave de este vuelco electoral reside en los complejos trasvases de apoyos que revela la encuesta, donde se pone de manifiesto el agujero que sufre el Partido Socialista por su flanco izquierdo y hacia el centro. Los socialistas solo logran conservar el 61,7 % de su voto anterior, perdiendo un 7 % directo hacia el Partido Popular y sufriendo fugas de un 5,1 % hacia Por Andalucía y de un masivo 9,6 % hacia Adelante Andalucía. En el bloque conservador el flujo es bidireccional pero intenso: un 10,4 % de los antiguos votantes de Vox respaldarían ahora al PP, mientras que Vox pescaría un 8,3 % de los votos procedentes de las filas populares, además de un simbólico 1,5 % originado en el PSOE. Finalmente, las corrientes en el espectro más progresista muestran a un Por Andalucía incapaz de fidelizar a su electorado, conservando apenas el 45 % de sus apoyos y cediendo casi un 20 % de sus votantes a Adelante Andalucía, un 7,7 % al Partido Socialista e incluso una leve fracción a Vox.