La provincia de Almería mantiene un escenario de relativa estabilidad frente al tren de borrascas que ha azotado recientemente a la región, contabilizando actualmente cuatro carreteras con incidencias debido a las precipitaciones. Mientras tanto, en el conjunto de la comunidad autónoma, la Junta de Andalucía monitoriza el regreso a sus hogares de gran parte de los 698 ciudadanos que tuvieron que ser desalojados de forma preventiva.
Según ha explicado Antonio Sanz, responsable de Sanidad, Presidencia y Emergencias, el grueso de los desplazados se ha concentrado en Cádiz con 449 personas, seguida de Granada con 133, Jaén con 79, Córdoba con 31 y Sevilla con seis evacuados. El proceso de retorno está siendo supervisado minuciosamente y cuenta con el respaldo de informes especializados del CSIC y del Instituto Andaluz de Geofísica, garantizando que el terreno y las estructuras son seguros para el reasentamiento.
En localidades como Grazalema, la vuelta a la normalidad incluye la inspección técnica por parte de arquitectos colegiados y especialistas en extinción de incendios. Además de asegurar las viviendas, se está procediendo a la retirada controlada de vehículos que habían quedado atrapados en zonas de exclusión para que los propietarios puedan recuperarlos. En el ámbito educativo, la presencialidad es ya la tónica general en los centros escolares, salvo casos puntuales donde el alumnado ha sido reubicado temporalmente mientras se ejecutan labores de reparación en los edificios dañados.
Respecto al estado de las comunicaciones, todavía se registran complicaciones en 119 puntos de la red viaria andaluza. La provincia gaditana encabeza la lista de vías afectadas con 42 carreteras, seguida por las 21 de Granada, 16 en Málaga y 11 en Sevilla. Por su parte, Córdoba presenta diez tramos con problemas, Jaén nueve y Almería cierra la estadística con cuatro. Los principales motivos de estos cortes o restricciones son los corrimientos de tierra, acumulación de agua en la calzada y diversos daños estructurales.
La situación hidrológica muestra una tendencia hacia la calma, sin embalses ni cauces en niveles de alerta roja o naranja. Aunque la mayoría de los ríos se encuentran en niveles de seguridad (verde), algunos puntos del Guadalfeo en Granada o zonas de la cuenca del Guadalete en Cádiz permanecen en nivel amarillo. En la cuenca del Guadalquivir se mantiene una vigilancia similar en nueve puntos específicos de Jaén, Sevilla, Granada y Córdoba, aunque la evolución general de los pantanos es descendente y estable.
Por último, en lo que respecta a los servicios básicos, se mantienen operativos especiales de suministro de agua potable en varios municipios malagueños donde el servicio habitual ha sufrido cortes, contando con la colaboración de Cruz Roja para el reparto de agua embotellada en las zonas más perjudicadas por las riadas.