La transformación urbanística de Almería encara una etapa decisiva. El consistorio, mediante la Gerencia Municipal de Urbanismo, ha iniciado el proceso de licitación para redactar el anteproyecto que definirá el diseño y tratamiento de los espacios que quedarán liberados tras las obras de integración del ferrocarril. Con una inversión inicial de 16.046,69 euros, este contrato servirá de hoja de ruta para integrar estéticamente las nuevas áreas que nacerán en la Fase 2 del soterramiento.
Las empresas que deseen participar en este concurso público tienen de plazo hasta el 11 de marzo para registrar sus propuestas. Una vez adjudicado, el equipo seleccionado contará con un periodo de dos meses para perfilar una propuesta que combine funcionalidad y calidad ambiental. El reto es mayúsculo: se trata de dar un sentido urbano a los puntos donde actualmente existen pasos a distinto nivel, como la Autovía del Aeropuerto, la Avenida del Mediterráneo, la Carretera de Níjar–Los Molinos, la calle La Marina y el Camino de La Goleta.
Con la desaparición de las viejas estructuras ferroviarias, estos enclaves pasarán a ser intersecciones a pie de calle, organizadas mayoritariamente a través de glorietas e islotes deflectores. El objetivo del Ayuntamiento de Almería es que estos espacios no queden como simples parches de asfalto, sino que se conviertan en zonas con un alto valor paisajístico. Según ha explicado Eloísa Cabrera, edil de Urbanismo y representante del PP, esta licitación es vital para que las obras no sean solo ingeniería, sino "auténticas oportunidades para ganar ciudad", poniendo el foco en el bienestar de los peatones y la modernización del entorno.
Se estima que la ejecución material de estos nuevos diseños urbanos supondrá una inversión cercana al millón de euros. De este modo, la capital de Almería busca aprovechar la desaparición de la cicatriz ferroviaria para regenerar sus barrios y optimizar la conexión entre las distintas zonas que durante décadas han permanecido separadas por las vías del tren.