La provincia de Almería suma un nuevo elemento monumental a la Lista Roja del Patrimonio debido a su deficiente estado de conservación. Se trata de la torre de Mesa Roldán, ubicada en el municipio de Carboneras, que acaba de ser incluida en este registro de bienes en riesgo por su visible y alarmante abandono. Este enclave de arquitectura militar, situado sobre un domo volcánico entre la punta de los Muertos y la punta de la Media Naranja y muy próximo al faro homónimo, presenta un deterioro significativo documentado por el fotógrafo Víctor Visedo.
En la actualidad, el revoco exterior de la fortificación acumula numerosas pintadas y desperfectos estructurales, a lo que se añaden derrumbes parciales en el parapeto de la cubierta y daños evidentes en diversos huecos del inmueble. Asimismo, el impacto visual y la percepción paisajística de este espacio protegido en Carboneras se ven gravemente perjudicados por la proximidad de una torre de tendido eléctrico.
La relevancia de este baluarte defensivo para la actual provincia de Almería hunde sus raíces a finales del siglo XV, coincidiendo con la asimilación del territorio por parte de la Corona de Castilla. Los registros históricos apuntan que ya en 1497 una instrucción real dejaba constancia de la presencia de dos guardas en la meseta, quienes percibían un salario de 25 maravedíes diarios. El valor estratégico de la posición costera se consolidó durante el siglo XVI, tal y como evidenció un informe de 1526 que adscribía esta estancia al partido judicial y administrativo de Almería.
Posteriormente, en 1544, otro documento oficial destacaba que los vigilantes de este punto cobraban una remuneración superior a la de sus homólogos en el resto de la sierra de Cabo de Gata, un incremento justificado por el alto nivel de peligro al que estaban expuestos ante las constantes incursiones de piratas norteafricanos. Tras la expulsión de los moriscos del Reino de Granada, los expertos Antonio del Berrio y Luis Machuca analizaron el lugar en 1571, lo que derivó en que Hernando Hurtado de Mendoza propusiera en 1584 edificar una torre fortificada con un presupuesto de 850 ducados, aunque no existen pruebas concluyentes de que dicho proyecto se ejecutara en aquel momento en Carboneras.
Fue durante el siglo XVIII cuando la vigilancia ininterrumpida del área quedó bajo la estricta jurisdicción del castillo de San Andrés de Carboneras. En 1733, el ingeniero Felipe Crame aconsejó levantar una torre artillada dadas las enormes ventajas tácticas de su elevada altitud. Siguiendo estas directrices militares, en 1766 se erigió la actual torre vigía apoyándose sobre los restos cimentales de una antigua construcción de origen musulmán. Esta dotación defensiva pasó a contar con un cabo y tres torreros, quienes recibían los suministros de munición directamente desde la fortaleza de Carboneras, cumpliendo la misión vital de controlar el tráfico marítimo y prevenir ataques furtivos como parte integrante de la red de protección costera del Estado español. Apenas dos años después de su finalización, en el mes de diciembre de 1768, una violenta tempestad azotó la zona y un rayo impactó violentamente contra la estructura, destruyendo dos tinglados adosados, aunque el cuerpo principal del edificio logró resistir prácticamente indemne.
Con el transcurso de los años, la funcionalidad del edificio fue experimentando notables transformaciones. En la segunda mitad del siglo XIX, las instalaciones pasaron a manos del cuerpo de Carabineros para desempeñar labores de vigilancia policial en el litoral, si bien los archivos no confirman que llegaran a ejercer tal función de manera continuada, coincidiendo en esa misma época con la inauguración del vecino faro de Mesa Roldán en 1863. Ya inmersos en el siglo XX, concretamente en el año 1941, el inmueble histórico fue cedido formalmente a la Guardia Civil. Su entorno natural sufrió alteraciones irreversibles en 1978 al abrirse una cantera en la cima de la meseta para abastecer de materiales las obras de los nuevos puertos industriales de Carboneras.
A nivel puramente arquitectónico, la torre posee una inconfundible forma tronco piramidal, presentando un frontal semicircular orientado al mar y una parte trasera prismática, diseñada bajo estrictos criterios defensivos que explican la acusada escasez de ventanas o vanos. Su sólida construcción se basó en mampostería enfoscada con un fuerte refuerzo de sillares en las esquinas, apoyada sobre una base de 1,50 metros de altura que sobresale 50 centímetros del plano general de la fachada.
El interior del monumento se articula en dos niveles diferenciados que se organizan alrededor de un amplio espacio central, desde donde arrancan dos escaleras de obra que conducen hacia la planta superior, la cual está equipada con pequeñas saeteras ideadas para la observación segura. La cubierta del baluarte culmina en un parapeto perimetral de mampostería adornado con molduras de piedra en la cornisa, cuya plataforma fue alterada hace unos años para facilitar la colocación de unas antenas de comunicación que afortunadamente ya han sido retiradas.
Resulta completamente ajeno al diseño constructivo original el actual hueco de entrada, presumiblemente perforado durante la etapa en la que el recinto albergó a la Guardia Civil, el cual se encuentra cerrado por una precaria puerta de chapa pintada muy deteriorada que desentona radicalmente con los materiales históricos. A pesar de contar con la máxima protección legal existente al estar catalogada como Bien de Interés Cultural, amparada tanto por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre castillos españoles como por la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, su estado actual es sumamente crítico.
Curiosamente, esta joya del patrimonio histórico de Almería experimentó un repentino repunte de popularidad mediática en junio de 2016, cuando sus vetustos muros sirvieron de escenario para el rodaje de la aclamada serie internacional Juego de Tronos, transformando este agreste paraje de Carboneras en un punto de encuentro y peregrinaje ineludible para miles de seguidores de todo el mundo.