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Cristales de yeso de Pulpí ayudan a reconstruir el clima del pasado

Cristales de yeso de Pulpí ayudan a reconstruir el clima del pasado

Los cristales de yeso de Pulpí revelan secretos sobre el clima antiguo, aportando datos valiosos para la investigación científica en Almería

Por Lola Benavides
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lolabenavidesnoticiasdealmeriacom/13/13/31
lunes 06 de abril de 2026, 19:38h
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Un equipo internacional de investigación, que incluye a la Universidad de Almería (UAL), ha llevado a cabo un estudio que revela cómo los impresionantes cristales de yeso de la geoda de Pulpí, en Almería, y de la cueva de Naica, en México, actúan como verdaderos ‘archivos naturales’ para reconstruir el clima del pasado. Mediante el análisis del agua atrapada en estos cristales y su antigüedad, los científicos han logrado obtener información valiosa sobre las precipitaciones y las condiciones ambientales que existieron hace cientos de miles de años.

El estudio ha utilizado una técnica analítica innovadora para estimar la edad de algunos de los cristales más grandes del mundo. Este método se basa en la relación entre uranio y torio, dos elementos presentes en cantidades mínimas en el mineral, cuya proporción permite calcular el tiempo transcurrido desde la formación del cristal.

Un descubrimiento significativo

Aunque se habían realizado intentos previos para datar estas formaciones, el nuevo procedimiento proporciona estimaciones más precisas. A pesar de que el yeso contiene muy poco uranio, este trabajo confirma que estos cristales, famosos por su tamaño (algunos alcanzan hasta once metros en Naica), también conservan información sobre la historia hidrológica del planeta.

Los hallazgos indican que uno de los cristales en Naica comenzó a formarse hace aproximadamente 31.000 años, al final de la última glaciación, y continuó creciendo hasta cerca de 1985, cuando se extrajo agua subterránea para actividades mineras y los cristales quedaron expuestos. En cuanto a la geoda de Pulpí, se determinó que la base del cristal analizado se formó hace alrededor de 191.000 años, lo que sugiere que su crecimiento tuvo lugar bajo condiciones diferentes a las actuales.

La importancia del análisis isotópico

Según detalla el equipo investigador en su artículo ‘Testing selenite gypsum crystals from caves for reconstructing the stable isotope composition of paleo-aquifers’, publicado en la revista Chemical Geology, los cristales se forman lentamente cuando el agua subterránea rica en sales disueltas circula por cavidades rocosas. Durante este proceso, el agua queda atrapada dentro de los cristales como si fuera una cápsula del tiempo.

Tanto la geoda de Pulpí como la cueva de Naica albergan algunas de las formaciones subterráneas más grandes conocidas mundialmente. En Naica, los cristales pueden alcanzar longitudes impresionantes, mientras que en Pulpí superan los dos metros. Ambos lugares se desarrollaron bajo aguas estables que permitieron un crecimiento lento durante milenios.

Revelando el clima antiguo

Al analizar el agua atrapada y determinar su edad, los científicos pueden reconstruir las condiciones ambientales existentes al momento de formación: temperatura, cantidad de lluvia y origen de fluidos subterráneos. “Estos cristales almacenan información sobre el agua que circulaba por el acuífero”, explica Fernando Gázquez Sánchez, investigador de la UAL. “Su composición nos ofrece pistas sobre el clima antiguo”.

Datar estos cristales ha sido un desafío considerable debido a las escasas cantidades de uranio presentes en el yeso. Para ello, se utilizó un método basado en la relación entre uranio y torio; este análisis fue realizado en un laboratorio especializado en Pekín.

Nuevas perspectivas climáticas

Los investigadores calentaron pequeñas muestras del yeso para extraer el líquido atrapado y analizar su composición isotópica. Esta ‘firma química’ proporciona información sobre las condiciones climáticas durante la formación de los cristales.

Los resultados muestran diferencias significativas entre ambos sitios: mientras que los cristales en Naica reflejan cambios asociados al final de la última glaciación con una transición hacia un clima más templado, los datos obtenidos en Pulpí sugieren un comportamiento más estable del sistema hídrico donde se formaron.

Aparte del interés científico, estos cristales podrían convertirse en herramientas valiosas para estudiar la evolución climática a largo plazo. Los modelos climáticos actuales dependen de ecuaciones sobre atmósfera y océanos; contrastar estas simulaciones con registros naturales antiguos es crucial para validar sus predicciones. “Los cristales de yeso podrían ofrecer nuevos datos para comparar con evidencias reales del clima antiguo”, concluye Gázquez Sánchez.

Este proyecto ha sido financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación, mediante el programa PPIT-UAL (Junta de Andalucía-FEDER 2022-2026), así como por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación a través del proyecto GYPCLIMATE.

La noticia en cifras

Descripción Cifra
Altura de los cristales en Naica 11 metros
Altura de los cristales en Pulpí más de 2 metros
Edad del cristal analizado en Naica 31,000 años
Edad del cristal analizado en Pulpí 191,000 años
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