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Informe Cajamar: Más de 2.6 millones de empleos en el sector agroalimentario

Informe Cajamar: Más de 2.6 millones de empleos en el sector agroalimentario
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La Fundación Grupo Cajamar y el Ivie han dado a conocer los principales resultados del Observatorio sobre el sector agroalimentario español en el contexto europeo, cuyas conclusiones han sido expuestas por el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, en un acto clausurado por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.

jueves 02 de julio de 2026, 12:23h
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Cajamar ha presentado el Observatorio del sector agroalimentario español en el contexto europeo. Informe 2025, elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), en un acto que ha reunido a representantes institucionales, expertos y agentes del sector. El informe, en su novena edición, ofrece una visión sistematizada y comparada de la posición del sector agroalimentario español en el ámbito de la Unión Europea, cubriendo los tres eslabones de la cadena de valor.

El presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, ha expuesto las conclusiones, poniendo el foco en el papel estratégico del sector agroalimentario. "Los datos que presenta este informe nos muestran un sector agroalimentario español con una fortaleza real: nueve de cada cien euros de valor añadido que genera nuestra economía provienen de esta cadena, las exportaciones superan por primera vez los 79.000 millones de euros y el empleo sigue creciendo. Son cifras que nos enorgullecen, porque reflejan el trabajo de los productores, cooperativas y empresas a las que Cajamar acompaña cada día. Ponen en valor el peso y relevancia del sector en nuestra economía”, ha señalado. Asimismo, ha puntualizado que “el informe también nos señala dónde está el trabajo pendiente: la brecha de productividad con los socios europeos más avanzados no se cierra, ni tampoco lo hace la existente en inversión en I+D+i, al tiempo que el relevo generacional en las explotaciones sigue siendo una asignatura sin resolver. Conocer bien estos retos es el primer paso para afrontarlos, y ahí reside el valor del observatorio”.

La clausura ha sido realizada por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, quien ha destacado que el Observatorio es un trabajo encomiable y resulta una herramienta muy útil porque ayuda a entender la realidad del sector y para apoyar a profesionales, empresas y administraciones en la toma de decisiones”. Asimismo, ha agregado que el informe constata la fortaleza de los datos del sector agroalimentario, que es uno de los pilares principales de la economía española, y que tiene el valor de que más allá de las macromagnitudes ofrece un análisis sectorial y territorial pormenorizado que pone de relieve que existen también segmentos o explotaciones que atraviesan situaciones de dificultad, lo que permite orientar esa toma de decisiones.

El ministro ha subrayado que “la fortaleza de los datos no debe llevar a la autocomplacencia, porque el sector afronta importantes desafíos, principalmente los derivados de la incertidumbre geopolítica y del cambio climático, y también por la necesidad del relevo generacional”. Para afrontarlos ha considerado que “es un imperativo apostar por la innovación y la digitalización para impulsar herramientas que nos ayuden a producir más utilizando menos recursos naturales, como la agricultura de precisión, el regadío más eficiente o las nuevas técnicas genómicas”. El ministro también se ha referido a la excelente colaboración entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y Cajamar, de la que son fruto este observatorio y también el de la digitalización del sector agroalimentario, presentado hace dos semanas, y que ha dado pie al lanzamiento de un mapa de soluciones digitales para las empresas agroalimentarias.

La apertura de la jornada ha corrido a cargo del director general de Sostenibilidad y Desarrollo Agroalimentario de BCC-Grupo Cajamar, Roberto García Torrente, quien ha subrayado la importancia del conocimiento y el análisis en la toma de decisiones del sector. “El Observatorio sobre el sector agroalimentario español en el contexto europeo llega este año a su novena edición, consolidándose como una de las herramientas de análisis sectorial más rigurosas y sistemáticas de nuestro país. Para Cajamar, mantener este compromiso año tras año no es una cuestión de imagen, sino una convicción profunda: el sector agroalimentario necesita información de calidad, comparable y actualizada, para tomar mejores decisiones. Seguir ofreciendo esta herramienta a productores, cooperativas, empresas e instituciones es parte esencial de nuestra razón de ser como entidad al servicio del mundo rural y de la cadena agroalimentaria española”, ha señalado.

A continuación, el director del Servicio de Estudios y Publicaciones de la Fundación Grupo Cajamar, Ignacio Atance, y el director adjunto de Investigación del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y catedrático de Fundamentos de Análisis Económico en la Universidad de Valencia, Joaquín Maudos, han presentado los principales resultados del estudio, profundizando en sus conclusiones y en la evolución del sector en el contexto europeo. En esta línea, Joaquín Maudos ha detallado que “aunque la cadena de valor agroalimentaria en su conjunto es más competitiva que la del grupo de países líderes de la UE-14, esa competitividad no se apoya en una mayor productividad, sino en unos menores costes laborales. Por tanto, el reto del sector es ganar productividad, lo que exige acortar la brecha que nos separa en esfuerzo inversor en I+D”.

Peso económico y estructura productiva

El informe confirma que el sector agroalimentario español mantiene una elevada relevancia en la economía nacional. En 2025, su valor añadido bruto (VAB) alcanza los 137.387 millones de euros, lo que representa el 9 % del total y sitúa a España con un mayor grado de especialización que la media de la UE-27 (6,2 %).

Este posicionamiento responde al comportamiento de toda la cadena de valor, donde destaca el peso de la comercialización, que concentra una parte significativa de la actividad (el 41 % en términos de VAB y el 50 % en el caso del empleo). En 2025, es de destacar el crecimiento de la industria de transformación, cuyo VAB real ha aumentado un 4,5%, muy por encima del sector primario y la comercialización.

España se mantiene, además, como una de las grandes potencias agroalimentarias europeas, con una aportación del 13 % del VAB del sector en la UE-27 y ocupa la cuarta posición por tamaño dentro del conjunto comunitario. En los tres subsectores, el peso en el VAB total es mayor en España, con una mayor diferencia en la comercialización (3,7 % del VAB total en España y 2,5 % en la UE-27).

Empleo, dimensión social y retos demográficos

El sector agroalimentario continúa siendo un pilar fundamental del empleo en España, con más de 2,6 millones de personas ocupadas, lo que supone el 11,5 % del total del empleo nacional, por encima del 9,8% de la UE-27.

Esta elevada capacidad de generación de empleo sitúa a España entre las principales economías europeas en términos de ocupación en el sector (la tercera en tamaño, al aportar el 11,6 % del empleo del sector de la UE-27), reforzando su papel como elemento clave de cohesión territorial, especialmente en el medio rural.

A su vez, el informe identifica importantes desafíos en este ámbito. Entre ellos destacan el envejecimiento de la población activa y las dificultades para garantizar el relevo generacional, así como la menor presencia de mujeres en determinadas actividades productivas. Estos factores ponen de relieve la necesidad de atraer talento joven, mejorar las condiciones laborales y avanzar hacia un sector más inclusivo y equilibrado desde el punto de vista social.

Competitividad y proyección internacional

El Observatorio pone de manifiesto la elevada competitividad del sector agroalimentario español en el contexto europeo. En 2025, sus costes laborales por unidad de valor añadido son un 18 % inferiores a los de la media de la UE-27, lo que constituye una ventaja significativa. En comparación con los países líderes que forman la UE-14, también el sector español es más competitivo (un 17 % mayor), pero esa competitividad no se apoya en la productividad (que es un 6 % inferior), sino en unos reducidos costes laborales por empleado (un 23 % inferiores). Es de destacar que las tres fases de la cadena de valor son más competitivas en España que en el agregado de la UE-14, sobre todo la del sector primario (un 36 % más competitiva).

Esta competitividad se traduce en un sólido posicionamiento en los mercados internacionales y en un notable dinamismo del comercio exterior. Las exportaciones alcanzan los 79.391 millones de euros, un 2,8% más que en 2024, lo que supone un nuevo máximo histórico que consolida al sector como uno de los principales motores del sector exterior español. De hecho, las exportaciones agroalimentarias españolas suponen el 20,1 % del total de bienes que exporta España, siendo este porcentaje el más elevado entre los principales exportadores europeos.

El crecimiento de las exportaciones se sustenta, en 2025, principalmente en el aumento del volumen exportado y no en un aumento de los precios, lo que evidencia la fortaleza estructural del sector y su capacidad para mantener cuota en los mercados internacionales en un entorno cada vez más competitivo.

Asimismo, España mantiene posiciones destacadas en numerosos subsectores productivos dentro de la Unión Europea, reforzando su papel como uno de los pilares del sistema agroalimentario europeo. España es el principal productor de ganado porcino, frutas frescas, aceite de oliva, cítricos, olivas, ganado ovino y caprino y uvas de la UE-27.

Innovación y retos del sector

El informe subraya que la innovación constituye uno de los elementos clave para el desarrollo futuro del sector. Aunque la inversión en I+D ha crecido en los últimos años, su peso en relación con el VAB del sector sigue siendo inferior al de la media europea (en concreto, un 30% menor), lo que pone de manifiesto el margen de mejora existente.

En este contexto, el impulso de la digitalización, la adopción de nuevas tecnologías y el desarrollo de soluciones innovadoras serán determinantes para aumentar la productividad y reforzar la competitividad del sector en los próximos años.

Junto a ello, el Observatorio identifica otros retos relevantes, entre los que destacan los estructurales (como el reducido tamaño de las empresas y explotaciones o el envejecimiento de la mano de obra), los económicos (como la mejora de la rentabilidad o la atracción de mano de obra en el sector primario) y los medioambientales. Asimismo, pone especial acento en desafíos como la digitalización y las nuevas tecnológicas, como palancas para mejorar la competitividad. En ambos casos, el informe sugiere la necesidad de analizar la importancia que pueden haber tenido los fondos de recuperación Next Generation EU en el sector agroalimentario.

Además, destaca los riesgos geopolíticos que también afectan al sector, como la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, ya que el encarecimiento del petróleo y de los fertilizantes eleva los costes de producción en toda la cadena de valor. A esos costes directos se suman dificultades logísticas y la interrupción de rutas comerciales, que afectan a las exportaciones de los productos del sector y a importaciones de materias primas, insumos e ingredientes de los que el sector es dependiente.

En el caso concreto del sector primario, el informe señala retos específicos: el relevo generacional, el aumento del tamaño de las explotaciones (dado que la rentabilidad de las grandes empresas más que duplica la de las micro empresas) y la mejora de las condiciones laborales para retener/atraer mano de obra. En este último caso, hay que tener en cuenta que hay margen de maniobra para aumentar los costes laborales por trabajador, dado que la distancia con la media europea (son 36 % inferiores a la UE-14) no está alineada con su distancia en productividad (0,2 % superior).

Finalmente, el informe aconseja aumentar el peso de la industria de los alimentos y bebidas en el total de la cadena de valor, teniendo en cuenta que tiene un peso inferior al del sector primario y la comercialización, y que es la fase de la cadena que más VAB por ocupado aporta. No obstante, debería aumentar su productividad como vía de mejora de la competitividad, ya que es inferior a la de los países líderes de la UE-14.

El Observatorio Agroalimentario Cajamar

La edición 2025 corresponde a la novena publicación de este informe, que analiza de forma conjunta todas las actividades que integran la cadena de valor del sector agroalimentario. Para ello, ofrece una visión completa basada en información actualizada y aborda sus principales dimensiones desde múltiples perspectivas, como la estructura agraria, el tejido empresarial, la evolución del valor añadido y la producción, el mercado laboral, la productividad y la competitividad, los precios, el comercio exterior, la innovación y los retos a los que se enfrenta el sector.

El documento incorpora, además, un enfoque comparado a nivel internacional que permite situar la posición de España en el contexto europeo. Este planteamiento se complementa con un análisis integral, incluyendo no solo el sector primario y la industria de transformación, sino también la actividad de distribución de productos agroalimentarios, tanto en el ámbito mayorista como minorista.

El informe se completa con un conjunto de fichas específicas en las que se recoge información detallada sobre los principales subsectores productores de bienes agroalimentarios, lo que facilita una lectura más desagregada y precisa de la estructura y comportamiento del sector.

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