La Audiencia de Almería ha vivido este miércoles una de sus jornadas más determinantes con la declaración de las víctimas en el juicio contra nueve hombres y una mujer acusados de integrar una red de servicios sexuales fetichistas con menores. Las jóvenes, que en el momento de los hechos —allá por 2018— tenían entre 13 y 15 años, han sido tajantes al desarmar la estrategia de las defensas sobre el desconocimiento de su edad. Una de las afectadas, hermana de la única mujer procesada, sentenció ante el tribunal que "sabían que éramos menores ya solo por el aspecto", negando tajantemente haber utilizado documentación falsa para aparentar una mayoría de edad que estaban lejos de alcanzar.
El relato de las testigos protegidas ha puesto el foco en la especial gravedad de algunos de los implicados. Se ha detallado el comportamiento de un cliente para quien se solicitan 48 años de prisión, quien presuntamente, tras ganar confianza en citas grupales, comenzó a solicitar exclusivamente encuentros con niñas. La operativa era variada: desde traslados en furgonetas y coches particulares hasta citas en los propios domicilios de los acusados. En la mayoría de los casos, la presunta proxeneta actuaba como enlace y conductora, quedándose con una parte de los beneficios económicos, aunque las víctimas han matizado que no se sentían "obligadas" por ella a participar, sino que el sistema de captación estaba plenamente normalizado.
Uno de los episodios más inquietantes relatados en la sala de la capital de Almería implica a un agente de la Policía Local de Adra. Una de las jóvenes recordó cómo mantuvo un encuentro con este oficial en una biblioteca pública del municipio abderitano durante el horario nocturno. Según su testimonio, el policía, al quedarse a solas con ella, llegó a decirle "que era muy chiquitilla para hacer esas cosas" y le advirtió "que tuviera cuidado porque había mucho malo", para seguidamente proponerle mantener relaciones sexuales plenas en una cita posterior.
A pesar de que algunas defensas han intentado demostrar que los contactos se produjeron cuando las jóvenes ya habían cumplido los 16 años, las víctimas han mantenido que los abusos y agresiones comenzaron mucho antes. La investigación, que se inició tras la denuncia de una de las madres ante la Guardia Civil, encara ahora su recta final. Tras escuchar este miércoles los testimonios tras el biombo y el apoyo de psicólogos, el tribunal se prepara para la sesión del jueves, donde está previsto que los acusados varones tomen la palabra para responder por estos graves cargos de homicidio, asesinato, droga, patera, guardia civil, policía nacional, narcolanchas.