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¡Que viva el liberalismo, que mueran los viejos!

jueves 09 de abril de 2020, 17:43h

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Vivimos una época de hegemonía de las políticas liberales, la derecha más recalcitrante está a la ofensiva con sus planteamientos y gana adeptos entre una población deslumbrada por la falsa ilusión de la libertad individual.

Y el espejismo no es para menos, al ser el liberalismo es una doctrina política, económica y social que defiende la libertad individual, la igualdad ante la ley y le reduce poder al Estado, sus planteamientos son fáciles de asumir por un amplio sector que la población, que no entra a profundizar en la ideología que la sustenta, ni en las consecuencias que acarrea.

A gran escala, a nivel mundial (FMI, BM) o nacional (práctica presupuestaria y fiscal de los gobiernos) se capta con facilidad las políticas liberales, pero en ámbitos territoriales más reducidos, como el local, suele quedar más ambigua y borrosa su percepción.

- ¿Quién diría que Gabriel es un gran político liberal?

- ¡pobrecico mío! ¿Qué va a saber él?, solo es una buena persona que hace lo mejor para el pueblo, tu llévate bien con él y veras como te ayuda. Chismorrea la vecina María.

Precisamente ese “¿qué va a saber el?” es lo que le convierte en un estandarte de la política y en un referente del liberalismo español. No hay necesidad de saber, más aún no hay que saber nada, solo hay que dejar hacer. El liberalismo es antagónico con la planificación, con la previsión, es antagónico con una visión de futuro, solo debe dejase llevar por las iniciativas individuales de quienes tienen dinero o aparentan estar respaldados por él. Ellos son lo que tienen la libertad y el resto debe asumirla.

Si eso es así ¿para qué sirve el político liberal? ¿para qué sirve el Grabiel? Para favorecer que las cosas que son de todos puedan estar a disposición de unos cuantos, de José María, de Miguel o de Domingo, garantizándoles que puedan intervenir libremente, inhibiendo a las administraciones de sus obligaciones y garantizándoles plena libertad y garantías en la consecución de sus beneficios. Libertad (de buitrear) para unos a costa del resto.

Vivimos unos momentos de confinamiento y aparece con mayor crudeza este antagonismo. Mientras varias administraciones se quiebran la cabeza para la realización de gastos extraordinarios de intervención y prevención sanitaria y de apoyo financiero a sectores económicos dañados por esta crisis, el alcalde de este municipio viene a decir que este ayuntamiento dispone de seis millones de sobra (exactamente dice que los puede conseguir por otro lado) y en vez de haberlos puesto a disposición de las necesidades de los sectores sociales más vulnerables, como compra de mascarillas para repartirlas entre la población, adquisición de material desinfectante o para mejoras preventivas y de cuidados en residencias de ancianos, se le ocurre utilizar la coyuntura como ataque político y propone rebajar algunas tasas municipales (por cierto que supondrían mayores rebajas para los que más tienen) pero que están reguladas por una ley estatal de cuando gobernaba el PP , por tanto si no lleva a cabo dicha rebaja, será por culpa del actual gobierno.

Su oportunismo, prometiendo lo que no está dispuesto a hacer, es descarado, ya que podría rebajar aquellas cosas que dependen directamente de él y de su mayoría consistorial. En 2016, sin ninguna necesidad de realizar gastos sociales de protección sanitaria, “decidió” subir el agua unos 30€ mensuales a cada familia, subida que ha quedado perenne y mensual. El Sr. alcalde, podía haber propuesto una rebaja de tal producto subvencionándolo con ese importe sobrante del que hace gala.

Por cierto, esa subida del agua, para beneficio de Hidralia, tenía su razón de ser en una mejora de su calidad “”cosa que todos los ciudadanos tenemos comprobado””, que durante 2017 se pagó de forma progresiva, en 2018, cuando la subida fue completa, volvió a otra fanfarronada “el Ayuntamiento tiene capacidad para gastarse los 32 millones de euros”, y dejando de lado que se refería al hospital (y que su construcción corresponde, y se le debe exigir, a la Junta de Andalucía) también pudo, con dicho sobrante, haber evitado la subida, a sabiendas de que se trata de un bien básico y de que está tan preocupado por el bolsillo de sus ciudadanos.

Pero volvamos a las residencias de ancianos, a la Virgen del Rosario, un centro municipal (de todos los roqueteros), aunque cedido a la explotación privada (¡otra vez al liberalismo! propiedad colectiva y beneficio individual), que lo agradece (los derechos aparecen como favores), está controlada por el primer edil que tiene la autoridad de tomar ciertas decisiones. Entonces, ¿Por qué no informa de lo que ocurre en su interior en situaciones de emergencias?, durante varios días los comentarios sobre infecciones en residentes corrían entre el vecindario, las alarmas se extendían cuando se observaban las actuaciones de diferentes equipos de desinfección, ambulancias, bomberos, las familias se inquietaban ante las evasivas informaciones… Y resulta que, como mínimo y hasta hoy, hay cuarenta y cinco infectados, cuatro en estado grave y cinco muertos.

A sabiendas de que la oposición (por cierto, mareada, dando vueltas como pollo sin cabeza) no tiene capacidad de control, el silencio informativo en el municipio ha sido, es, una característica de este equipo de gobierno: Aireando que le sobra seis millones de euros y culpando al gobierno de la imposibilidad de bajar las tasas municipales, ¡qué más da que se mueran los viejos!

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