La sección penal de la Audiencia Provincial de Almería ha acogido el inicio de la vista oral contra el hombre de 40 años acusado de intentar acabar con la vida del novio de su expareja en el litoral de la capital. Los hechos, que se remontan a la primavera de 2022 en los alrededores del establecimiento La Térmica, han dado un giro jurídico después de que el autor material de los disparos haya admitido su culpabilidad ante el tribunal. Este reconocimiento, junto a la entrega previa de las cantidades destinadas a indemnizar a la víctima, forma parte de una estrategia de defensa que busca atenuar la pena inicial solicitada por la Fiscalía.
Durante esta primera sesión, el encausado ha ratificado su participación en el ataque, secundado por uno de sus acompañantes que ha aceptado su papel como cómplice en la fuga. Por el contrario, un tercer implicado que presuntamente realizaba las funciones de conductor se ha desmarcado de este reconocimiento de hechos y ofrecerá su testimonio en una jornada posterior. La defensa confía en que la combinación de la confesión, la reparación del daño y una posible eximente por alteración psicológica logre reducir la petición de 16 años de prisión por un delito de asesinato en grado de tentativa y tenencia ilícita de armas a una condena sensiblemente inferior que podría rondar los seis años.
El testimonio más impactante de la jornada ha sido el de la propia víctima, quien ha declarado tras un biombo para evitar el contacto visual con los acusados. El joven ha relatado cómo recibió mensajes de advertencia de su pareja avisándole de que el procesado estaba muy alterado y que se había hecho con un arma de fuego. Según sus palabras, el agresor le telefoneó directamente para amenazarle y, poco después, se presentó en su lugar de trabajo. "Le dije que estaba trabajando en La Térmica y que viniera a hablar, pero que no trajera un cuchillo como en una vez anterior", explicó el afectado, quien fue sorprendido a escasa distancia por el atacante, que le disparó en el pecho sin mediar palabra.
La persecución continuó por las inmediaciones del local mientras el herido intentaba protegerse entre la clientela. Durante su huida hacia una terraza cercana, recibió dos impactos más en las extremidades superiores. El relato del perjudicado describe un momento crítico en el que el agresor intentó recargar el arma mientras le gritaba "esta es la que te va a mandar al cementerio", utilizando además insultos de carácter homófobo. Sin embargo, el bloqueo del arma al intentar introducir un nuevo proyectil y el sonido de las sirenas de la policía nacional forzaron la huida de los asaltantes en un vehículo que esperaba con los cuatro intermitentes encendidos.
Un testigo presencial ha confirmado la violencia del suceso y la velocidad excesiva con la que el coche abandonó la zona en dirección a la Avenida Cabo de Gata. Las investigaciones posteriores de la policía nacional permitieron localizar el vehículo en el barrio de la Plaza Pavía, donde los sospechosos habían ocultado la pistola en el maletero tras intentar deshacerse de la munición sobrante en una alcantarilla cercana a otro bar de la ciudad. El arma recuperada por los agentes había sido modificada y carecía de número de serie, lo que agrava la calificación de este turbio episodio de homicidio frustrado en la costa de Almería.