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¡Viva la muerte!

miércoles 03 de junio de 2020, 21:00h

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Corría el 12 de octubre de 1936. La Guerra Civil había comenzado hacía menos de tres meses y el Paraninfo de la Universidad de Salamanca acogía un acto de celebración del que se denominaba Día de la Raza, en el que participaban varias personalidades, entre ellas Carmen Polo, mujer del recientemente nombrado generalísimo de los ejércitos sublevados, el Obispo de la Ciudad, el rector, nada menos que Miguel de Unamuno y José Millán Astray, hombre de confianza del propio Franco y jefe de su Oficina de Prensa y Propaganda.

Millán Astray había fundado, años atrás, la Legión Española y también fue fundador de Radio Nacional de España. Tullido en varias partes de su cuerpo, incluyendo uno de sus ojos, el jefe de la Propaganda franquista había construido un auténtico personaje inverosímil y singular, que alardeaba de la estrecha relación que su Legión y él mantenían con la muerte.

En mitad de su discurso, de alto contenido político y sin ahorrarse alguna que otra provocación hacia el literato vizcaíno, terminó proclamando una de sus frases más características, a la par que absurdas: “¡Viva la muerte!”, habitual referencia al arrojo de quienes, como él y sus legionarios, no le temían al final del camino,

El episodio se saldó con enfrentamiento público entre el legionario y el rector novelista y con las increpaciones del auditorio, mucho más escorado hacia las tesis del tuerto militar que a las del ingenioso escritor y pensador.

Ayer, transcurridos más de 80 años después del final de aquella Guerra Civil, a pesar de que para él ésta es un asunto de plena actualidad, que utiliza miserablemente para ganarse el favor de quienes aún sienten o creen sentir dolor los las consecuencias de ésta en sus antepasados, el presidente más falsario de cuantos hemos tenido en siglos, Pedro I el Falso, vino a igualarse, de manera absolutamente involuntaria puesto que entre sus virtudes no está el conocimiento de la historia, con el fundador de la Legión Española.

Y lo hizo pronunciando una frase que no sólo es una falta de respeto hacia los más de 40.000 fallecidos por Covid-19 en España, cifra que por cierto contrasta con los 26.000 de los que habla el gobierno, para ridículo de nuestro país ante los medios de comunicación y la opinión pública internacionales, sino que es un ataque directo a sus familias. “Viva el 8-M”, dijo el felón presidencial, gritando que viva la principal causa de contagio que ha tenido este virus en nuestro país, gritando que vivan los nefastos efectos de las manifestaciones feministas de dicha fecha, gritando, en definitiva, “Viva la Muerte”.

Y lo hizo porque, al igual que con la Guerra Civil, este manipulador consumado necesita resucitar o inventar problemas que no existen y trasladar la idea de que España sigue siendo un país donde no existe igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, a pesar de que los hechos demuestran lo contrario. El embustero de La Moncloa ha encontrado en el feminismo y en la Guerra Civil sus dos mejores aliados a la caza y captura del voto, con las mismas dosis de hipocresía, falacia y manipulación porque, en el caso de la desigualdad de género, en todo caso vivimos en un país en el que el hombre está doblemente discriminado con respecto a la mujer: primero porque un hombre es culpable de violencia de género si es denunciado por una mujer y no consigue demostrar su inocencia, lo cual no ocurre con las féminas; y además sufre cómo la custodia de sus hijos es otorgada generalmente a las madres, atacando directamente a esa igualdad de oportunidades.

Quién le iba a decir al doctor falacias que, con su absurdo e hipócrita proclamación de ayer, iba a colocar su nombre al lado de uno de los máximos representantes de lo que él mismo más odia, dentro de las muchas cosas hacia las que extiende ese sentimiento. Querido mendaz, “¡Viva la muerte!”

Víctor Hernandez Bru

Periodista, director de EsRadio Almeria y Radio Marca Almería