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Abascal no se va de vacaciones

miércoles 29 de julio de 2020, 21:43h

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“Los españoles no pueden esperar” dijo Santiago Abascal en la tribuna del Congreso mientras anunciaba que Vox presentará una moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez… en septiembre.

El presidente Sánchez, en su turno, le contestó con esa media sonrisa que pone cuando las cosas le salen bien, dejándole caer la pregunta obvia, y es que si tan urgente entiende acabar con el Gobierno, ¿por qué no presenta la moción de censura ahora “¿es que se va de vacaciones, señor Abascal?”.

Pero no, a pesar de las carcajadas del grupo socialista, amontonado en sus escaños porque a ellos se la suda lo del COVID19 y nadie les va a multar porque para eso mandan, no es que Abascal se vaya de vacaciones; todo lo contrario. Abascal quiere aprovechar este mes y medio que tiene por delante -como mínimo- para desgastar todo lo que pueda al Partido Popular, que su objetivo. Como acabar con el PSOE era y el objetivo de Podemos.

De nuevo los extremos se tocan. O si quieren, la historia se repite.

En abril de 2017, Podemos presentó una moción de censura abocada al fracaso porque el PSOE había anunciado que no la secundaría, y ahora es Vox quien hace lo mismo, a sabiendas que el PP –y prácticamente todo el resto del Congreso- impedirán que salga adelante.

Los partidos radicales solo tienen como opción tocar gobierno –incluso gobernar- por las carambolas que la política nos deja alguna vez, como la que ha permitido que Podemos, con los peores resultados de su historia, esté donde está. O Vox está teniendo la influencia que tiene en el Gobierno de Andalucía.

Ese es precisamente el riesgo, que los partidos mayoritarios, aquellos que están centrados porque procuran tener una base electoral ancha, en ocasiones acaban teniendo que doblegarse a los radicalismos para lograr o mantener el poder, y lo que son ideas minoritarias en la sociedad, acaban siendo impuestas como mayoritarias. Es la tiranía de las minorías.

Lo que quiere Vox es dejar en evidencia al PP de Pablo Casado y volver a acusarle de ser la “derechita cobarde” que se resiste a echar a los “socialcomunistas bolivarianos amigos de los terroristas enemigos de Ehpaña”, porque de sobra sabe Abascal que no le apoyarán nada más que sus diputados.

Pero el problema que tiene Vox es que si quiere ensanchar su electorado tendrá que moderar su discurso y sus maneras… pero si lo hacen, dejarán espacio a su derecha –ya lo estamos viendo en Andalucía, donde algunos se les están pasando a Falange-, y además, para eso ya está el PP.

Es por eso que Vox quiere la moción de censura, porque necesita protagonismo, necesita un mes y pico de titulares, de noticias… de ruido para acorralar al PP, pero esto también tiene un riesgo, y es tener que diferenciarse de él en algo más que presumir de testosterona, porque no es con eso con lo que se gobierna, que Espartero no era su caballo.

Si la moción le sale mal –no me refiero a perderla, que se da por descontado- puede ser una losa similar a la que le cayó a Antonio Hernández Mancha (AP), pero si le sale bien como le ocurrió a Felipe González (PSOE), puede producirse una sacudida en el tablero electoral.

Para que ocurra esto último hay que trabajar mucho, así que no creo que Abascal se vaya de vacaciones.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".