El panorama político de la provincia de Almería vive un nuevo capítulo tras la sesión plenaria celebrada este jueves en Garrucha. Álvaro Ramos, representante de la formación Garrucha para la Gente, ha sido investido como el nuevo alcalde de la localidad. Este relevo institucional no es fruto del azar, sino del cumplimiento de un acuerdo de gobierno de alternancia suscrito con el Partido Popular al inicio de la legislatura, que sitúa a Ramos al frente de la corporación local para encarar el tramo final del mandato.
La elección se resolvió mediante una votación nominal en la que el nuevo regidor obtuvo el respaldo de nueve concejales: los seis representantes del PP, el edil de Vox y su propio compañero de filas. Esta mayoría resultó determinante para superar la propuesta de la socialista María López, quien sumó ocho apoyos tras recibir el voto favorable del representante de UCIN. La jornada estuvo marcada por una atmósfera de intensidad política, obligando a realizar varias llamadas al orden durante los escasos 25 minutos que duró el acto oficial.
En su intervención inicial, Ramos quiso poner en valor la capacidad de sus socios de gobierno para dejar a un lado las discrepancias políticas en favor de la estabilidad local. El alcalde, que en su día fue expulsado de Izquierda Unida precisamente por este acercamiento a los populares, agradeció a los ediles que le apoyaron el hecho de haber sabido "anteponer el interés general de Garrucha" por encima de las marcadas "diferencias ideológicas" que puedan existir entre las formaciones.
Pese a que el horizonte temporal es breve, el flamante primer edil se mostró optimista y ambicioso respecto a las metas propuestas. Reconoció ante un salón de plenos abarrotado que, si bien apenas dispone de algo más de un año de gestión, considera que es "tiempo suficiente para empezar a sentar las bases del cambio". En este sentido, Ramos centró su discurso en la búsqueda de la equidad y el progreso de los ciudadanos, solicitando a sus socios una actitud de compromiso constante.
Respecto a la labor de la oposición, el alcalde no esquivó la necesidad de ser auditado, pero pidió que dicha tarea se realice bajo parámetros de coherencia y sentido común. Instó a los grupos fuera del gobierno a que "vigilen mi mandato duramente, pero siempre con responsabilidad, con espíritu constructivo y pensando en el bien común". Su mensaje final apeló a la unidad del municipio como motor de crecimiento, subrayando que "cuando Garrucha camina unida, no hay meta que no se pueda alcanzar".
Esta sucesión se produce tras la dimisión voluntaria de Pedro Zamora, del Partido Popular, quien cumplió finalmente con lo pactado después de que incluso la dirección provincial de su partido recordara la importancia de respetar los acuerdos de alternancia. Zamora continuará ahora su labor política manteniendo su acta como concejal dentro del nuevo equipo de gobierno liderado por Ramos.