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#COVID19 día 38
Vuelta al estraperlo

martes 21 de abril de 2020, 16:54h

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Que los de Unidas Podemos son unos ignorantes en materia económica no es un secreto, se esfuerzan denodadamente en demostrarlo, como si en ello les fuese su propia existencia, y quizá así sea. Pero eso no sería un problema si no estuviesen en el gobierno, y alguien como Alberto Garzón, comunista, estuviese al frente de Consumo habiendo afirmado que su modelo para esto es el de Cuba.

Eso sí, su capacidad para la elaboración y difusión de cortinas de humo es realmente admirable, y mientras las mascarillas son un bien inexistente, ellos, en vez de preocuparse de que haya, lo que hacen es fijar su precio de venta al público, como si acaso el público pudiese comprar lo que no existe.

A estas horas mi hijo está en su cuarto, haciendo un examen on line de una de sus asignaturas de Economía, pero ayer nos echamos unas risas comentando lo de la fijación de precios de las mascarillas.

Vamos a ver, amigo Alberto, si vas a la tienda de chuches a comprar chicles de fresa –que son los más rojos- y no hay, seguro que te da igual que valgan dos céntimos o dos euros ¿a que sí?

Vamos a ver, amigo Alberto, si vas a la tienda de chuches a comprar chicles de fresa –que son los más rojos- y no hay, seguro que te da igual que valgan dos céntimos o dos euros ¿a que sí?

Pues eso es lo que pasa con las mascarillas, los geles y los guantes, que vuestra tarea como gobierno es garantizar el suministro, garantizar que los establecimientos tengan suficiente cantidad para el abastecimiento… y cuanto esto ocurra… no te preocupes, el malvado mercado libre se encargará de establecer el precio más justo. Y oye, si no es así, venga, a meterle páginas al BOE, que para eso está.

Un gobierno incapaz de importar mascarillas mientras las comunidades autónomas sí lo hacen, y que cuando lo hace muchas son defectuosas, un gobierno al que se la meten doblada comprando test inútiles varias veces, un gobierno que requisa material a las autonomías y las clínicas privadas que han sido previsores, es un gobierno que ahora quiere fijar el precio de productos que no podemos encontrar en las farmacias ni en ningún sitio.

A mi me da igual lo que valgan las mascarillas, en serio, y no es que sea tan rico como tú, es que no las encuentro por ningún sitio, pero también te digo una cosa, si en la farmacia que hay a cien metros de mi casa me las venden a un euro, y cuatro calles más allá a la mitad, no dudes que iré, y si un poco más lejos están a siete céntimos, te aseguro que voy a por esas, y si me hacen un 10% de descuento comprando 100, aceptaré, a no ser que me hagan el 20% por 200.

Estoy convencido de que hasta un comunista como tú haría lo mismo, así que no te preocupes por fijar el precio de las mascarillas, preocúpate de que haya en abundancia para que su precio sea bajo, y preocúpate de que se puedan producir aquí, para que además generen puestos de trabajo… aunque si luego freís a impuestos a los empresarios, pues es posible que siga siendo más rentable producir en China, paradigma de la explotación del hombre por el Estado (un Estado comunista, claro).

Es cierto que las mascarillas se van a convertir en un bien de primera necesidad, pero también lo es el pan, y no tiene el precio regulado, pero también lo es la electricidad, o el combustible, y no solo tienen precio libre sino que además los impuestos suponen más de la mitad del precio final. No me extrañaría por tanto que, cuando al fin haya mascarillas para todos, sobre ese precio intervenido, se empiecen a añadir impuestos estatales, autonómicos, municipales, desde el IVA hasta el impuesto ecológico, el del reciclaje, el céntimo sanitario, o alguno que se inventen, y si el precio fuera libre, pues lo mismo, sobre ese… a echarle impuestos…

La historia económica nos enseña además, que cuando se fijan precios de productos, automáticamente aparece el estraperlo, y que quienes controlan el contrabando suelen ser los mismos que controlan el mercado legal, al que desabastecen porque el ilegal es más rentable. Así los ricos, que además son las élites políticas y sus entornos, tendrán aquello a lo que los demás no podemos acceder. En fin… Cuba o Venezuela son los ejemplos más sobresalientes, de todo esto. Y de otras cosas que tanto le gustan a Garzón.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".