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¡Este Bolaños!
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(Foto: Cibeles AI)

¡Este Bolaños!

Por Juan Torrijos Arribas
jueves 12 de febrero de 2026, 06:00h
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Tiene cara de buena gente cuando recién levantado y se mira en el espejo; se deja el pelo como mi nieto, que tiene trece años. Debe ir a la misma peluquería, pero le echa un morro el caballero cuando se trata de política, que hay que temerle. Sus respuestas parlamentarias en el congreso a la llamada leal oposición no pasan desapercibidas. No es que conteste a lo que le preguntan, que eso no parece que se lleve entre la clase política que nos gobierna, pero sí a las diatribas que salen de su boca, enmarcada en esa cara de no haber roto un plato en su vida. Se ajusta las gafas, mira con aire de superioridad y hala, a por el rival.

En la cuestión que traemos a colación, la contestación no ha sido parlamentaria, la ha hecho a través de las redes, esas que quieren controlar, y hasta cerrar. Las declaraciones que han puesto de los nervios al bueno de Bolaños (por lo menos en lo que a su cara se refiere, otra cuestión es su alma, conciencia o como ustedes quieran llamarlo, si es que tiene algo de esto), fue cuando Víctor Aldama, ese granuja que tras disfrutar de las prebendas que le otorgó en su día el trato con la gente del sanchismo, ahora los está poniendo a los pies de los caballos, que es lo mismo que decir a los pies de la justicia.

“Me intentó callar y ofreció mucho dinero, muchísimo, para que no hablara”. Dijo el Aldama de las trapisondas del sanchismo.

Y se ha liado la marimorena. Bolaños se descolgó con los tribunales, que era un bulo y no sé cuantas lindezas más. Pero no estaba en el congreso de los diputados, no era cuestión política la que se denunciaba, era algo mucho más grave, el intento de comprar o chantajear el silencio de una persona, ante los indicios de lo que son los delitos que va denunciando el triste Aldama en cuestión.

Unas horas después, en esa misma red social, era retado el ministro a que pusiera la querella, pero que lo hiciera mejor que algunas de sus compañeras, decía el antiguo socio de componendas, y que el testigo de ese intento de silencio por su parte podría ir a testificar y presentar las pruebas que obran en su poder.

¡Pobre Bolaños, qué pena de ministro, con la carita de buena gente que tiene, y con el pelo cortado como mi nieto! Lo está pasando mal. El hombre se estará arrepintiendo, piensa uno, de tantos movimientos de cintura como le está haciendo hacer su jefe político, y que lo están dejando con cara de pena un día sí y al otro, también, también. No está en el congreso, no puede salir por peteneras, ni subirse a los cerros de Ubeda, que en estos días están encharcados y se puede llenar de barro, claro que, para barro el que le puede caer si Aldama sigue tirando de la manta. Y dicen que está dispuesto a ello. Una pregunta.

¿Tendrá “bolaños”, el señor ministro, de presentar esa denuncia contra las declaraciones del antiguo colega de sus compañeros, Víctor de Aldama? Vamos, ministro, sea valiente. Que esa fuerza que despliega desde su escaño a la hora de contestar a los rivales políticos se vea también a la hora de defenderse de la denuncia de comprar el silencio de un presunto delincuente.