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El Gobierno está en otras cosas.

Por Antonio Felipe Rubio
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afelipeafelipecom/7/7/15
miércoles 22 de abril de 2020, 19:49h

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El gobierno acaba de alcanzar sus primeros cien días al frente del ejecutivo; lo que llamamos los primeros “100 días de cortesía”. Todo un oxímoron, ya que la cortesía se ha caracterizado por reprender, amenazar y amedrentar a la población.

Cien días dan mucho de sí, especialmente si se trata de un colectivo que ansía protagonismo y pugna por la exposición y sobreactuación ante la opinión pública. Este gobierno rivaliza entre sí mismo. Entre comunistas y socialistas no se puede esperar humildad y sacrificio en aras del bien común, porque ambos tienen una componente populista irrenunciable. Por este motivo, en estos 100 días -eternos y tediosos- les hemos visto decir y hacer cosas que sólo son previsibles en una reata de ineptos. Poco más se puede añadir a la pésima gestión de la crisis sanitaria: desconfinamiento de los niños, compra de mascarillas, adquisición de test… y las humillantes por exiguas medidas de seguridad para sanitarios, policías, militares y Guardia Civil.

Un gobierno que aporta soluciones tan “brillantes” como acompañar a los niños a comprar tabaco, a la farmacia o al súper da el perfil de sus futuras capacidades para poder afrontar una razonable gestión que garantice las pensiones, reactivar la economía y encontrar retorno al sector productivo y laboral.

Cien días con estos hiperactivos, dispersos y compulsivos han sido suficientes para percibir sus aptitudes. Es decir, muestran lo que saben hacer y lo que no saben hacer. Definitivamente, lo que no saben hacer es gestionar, pero lo que les sale extraordinariamente bien es mantenerse en el poder. Mantenerse en el poder y salir indemnes de sus fracasos, engaños y manipulación es su mayor virtud.

El poder es refractario a la crítica. Cualquier admonición a su pésima gestión es considerada como “información negativa” (Celaá dixit). El “estrés social” o la “desafección al Gobierno”, como dijera y escribiera el general Santiago, son una pequeña pero descriptiva muestra del mayor afán que ahora ocupa al Gobierno de España: mantenerse en el poder con las mínimas críticas y nula desafección. Y esto me hace pensar por qué son tan malos en la gestión de la crisis sanitaria: están más centrados en lo “suyo”.

No se entiende el disparate de los niños o las compras de materias fake, aun con la nutrida colaboración de expertos de los que disponen. Creo que desoyen, desprecian o calculan el beneficio electoral por encima de cualquier gestión conducente a solucionar la crisis sanitaria, social y económica. Han calculado como esencial y prevalente despejar cualquier argumento que disturbe o moleste su principal inquietud: mantenerse en el poder a pesar de un itinerario plagado de daños colaterales. Ya lo veíamos venir con el “Manual de resistencia”: ante todo resistir y mantenerse ante viento y marea.

Otra de las características de este gobierno es la resilencia (capacidad de adaptación ante las condiciones adversas). Y lo hacen con todo desparpajo y utilizando todos los recursos a su disposición. El “Aló presidente” se ha convertido en un monólogo de campaña electoral. Es como el minuto de oro de los debates, solo que en versión Pedro Sánchez es hora y cuarto. Alocuciones y mensajes de autobombo y desvío de responsabilidades es algo más que un indicio de utilización de una situación de emergencia para beneficio sectario.

No quieren banderas a media asta, crespones en la televisión… y ha tenido que ser Pablo Casado quien arranque al reticente Congreso un minuto de silencio en memoria de las víctimas y familiares. El alcalde de Valladolid, negó esta posibilidad en la videoconferencia de la Federación de Municipios y Provincias arguyendo que nadie iba a ver las banderas a media asta porque la gente no está en la calle (…) y los crespones negros generan desazón y tristeza. De esta actitud se desprende que no sólo son malos para la gestión, también lo son para empatizar con las víctimas que su incompetencia genera.

Antonio Felipe Rubio

Periodista
Dirige la tertulia La Luna en Interalmería TV
y la de COPE Almería

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