La eurodiputada y presidenta del Comité de Pesca del Parlamento Europeo, Carmen Crespo, ha defendido hoy en el Parlamento Europeo la necesidad de abrir una nueva etapa para la pesca mediterránea mediante una “reforma urgente” del Plan Plurianual del Mediterráneo (West Med MAP), una reivindicación histórica del sector que coincide con el proceso de revisión iniciado por la Comisión Europea y con el debate sobre la futura reforma de la Política Pesquera Común (PPC).
Como ponente del Informe de Implementación sobre el funcionamiento del Reglamento del Mediterráneo, Crespo ha subrayado que representa “una oportunidad histórica para corregir los errores acumulados durante años y construir una política pesquera más equilibrada, más justa y conectada con la realidad del sector”.
Crespo ha comenzado su intervención denunciando las consecuencias de un reglamento “excesivamente rígido” que ha lastrado la rentabilidad de la flota pesquera. Desde 2019, las posibilidades de pesca se han reducido un 44%, pasando de 230 días de actividad a apenas 130 en 2026, lo que ha llevado a muchas embarcaciones a trabajar solo tres meses al año, una situación que ha calificado de “claramente insostenible”.
Asimismo, Crespo ha destacado el esfuerzo de adaptación del sector, que ha invertido en mejorar la selectividad y sus sistemas de pesca para cumplir con las exigencias regulatorias. De hecho, cerca del 60% de la flota española ha acometido mejoras técnicas en los dos últimos años. Por tanto, “ese compromiso merece reconocimiento político”, ha subrayado.
Principales propuestas de reforma
Crespo ha defendido una reforma la gestión pesquera mediterránea para hacerla más flexible y compatible con la viabilidad económica de la flota. Entre las principales propuestas figuran la eliminación del artículo 4.3 del reglamento, que vincula los días de pesca a la especie más vulnerable.
Asimismo, ha planteado que trabajará para limitar las reducciones del esfuerzo pesquero al 20% anual y para garantizar una media mínima de 180 días de actividad por embarcación, así como para avanzar hacia un sistema plurianual de TAC y cuotas que aporte mayor estabilidad al sector. También ha reclamado una revisión urgente de la regulación de la gamba roja con el objetivo de “acabar con la doble regulación” que actualmente soporta esta pesquería.
La eurodiputada también ha defendido una mayor incorporación de la evidencia científica con la incorporación de estudios actualizados y la integración en estos procesos de evaluación a los Institutos Científicos Nacionales. Así cómo la necesidad de fijar como prioritario los análisis socioeconómicos en la toma de decisiones.
Además, ha reclamado más cooperación en el Mediterráneo y reciprocidad para los países terceros. “Las mismas reglas deben aplicarse a todos”, ha subrayado, antes de pedir una reforma ambiciosa que devuelva certidumbre y futuro a la flota mediterránea.
La eurodiputada ha recordado que “hablar del Mediterráneo es hablar de empleo, cohesión territorial, actividad económica y futuro para cientos de municipios costeros europeos”. Y lo ha hecho recordando que actualmente, más de 15.000 embarcaciones, 36.000 trabajadores directos y más de 100.000 empleos indirectos dependen de la actividad pesquera en esta cuenca.
En este sentido, ha señalado que la propia decisión de la Comisión Europea de abrir una consulta pública para revisar el Reglamento constituye el reconocimiento de que existen problemas estructurales que deben ser corregidos.