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Podemos, Vox, y la Constitución

miércoles 10 de abril de 2019, 18:19h

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Que Podemos ya no es lo que era, no es ningún secreto ni para Pablo Iglesias, quien como en la mejor tradición de los partidos que apuntalan regímenes totalitarios a derecha e izquierda (véase el comunismo soviético o cubano, pero también la depuración activa y pasiva que permitió el liderazgo de Franco) , se ha ido quedando solo, refugiado en su dacha, de la que ya solo sale disfrazado, aunque él no lo sabe… lo del disfraz, digo.

Él ha vuelto, y lo ha hecho como sólo él sabe hacerlo, que es renegando de si mismo y de todo lo que ha representado. Él, que asesoró al régimen venezolano, se siente incómodo cuando se le pregunta por el resultado de la aplicación de sus enseñanzas, y él que no se iba a ir de Vallecas, pues ha hecho lo mismo que Ramoncín –quien por cierto, nunca vivió allí-, usarlo para tirar de orgullo de barrio, pero nada más. Él, que criticaba lo que algunos –con su dinero- pagaban por una casa, se gasta lo mismo, y él, que presume de que Podemos no debe nada a los bancos, resulta que él si lo debe, y lo que debe no es mucho, porque ha tenido la enorme fortuna de que una entidad bancaria, próxima a sus amigos ideológicos, le diera una hipoteca a un interés mínimo, exclusivo… desconozco si eso conlleva agradecimiento por su parte.

De tal forma, que quien afirmaba tajante que “hay que romper el candado del Régimen del 78”, ahora presente como base de su programa electoral, la criatura de aquel Régimen, que no es otra que la Constitución actualmente vigente.

Quienes sostenían el “no nos representan” y anunciaban un “proceso constituyente” porque “nosotros no votamos esta Constitución”, resulta que ahora ellos sí representan y se dejan representar siendo el mismo sistema electoral y político, y se agarran a la Constitución que no votaron.

Sobre esto pregunté a la candidatura de Unidas Podemos en las elecciones generales, y eso me respondieron, generalidades. Es decir, que hay que cambiar las cosas, pero con la Constitución en la mano y paso a paso. Pues eso, nada nuevo.

Recuerdo a Mariano Rajoy, ahora tan denostado en el PP, al que se le acusaba desde la oposición de inmovilismo, cuando en realidad su respuesta gallega a la exigencia de cambiar la Constitución era “vale ¿pero en qué quieren que la cambiemos?”. Nadie respondía, o cada uno en sentido inverso, y por tanto era la excusa perfecta para no cambiar nada.

A mi Podemos en esto me recuerda a Vox, pero en sentido inverso. La ultraderecha se jacta de ser ellos quienes defienden la Constitución, cuando ellos mismos son una enmienda a la totalidad. Quieren acabar con el sistema autonómico, y con eso solo, ya habría que cambiarla casi entera. De facto, quieren acabar también con la aconfesionalidad del Estado, y quieren imponer la cadena perpetua, todo lo cual va contra la propia Constitución. Y quieren que el Gobierno central se inmiscuya en temas escolares hasta el extremo de que supone acabar con la libertad de cátedra. Y quieren permitir la general tenencia de armas, que tampoco es un derecho constitucional como en EEUU.

Vox, que dice ser constitucionalista, a la hora de la verdad, es un peligro real para la Constitución y lo que representa, y quienes venían a romper con su “candado”, han renunciado a ello y se conforman con seguir buscando en los votos la llave que la abra.