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Cierre de filas

jueves 19 de marzo de 2020, 12:03h

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En una situación tan excepcional y alarmante como la que estamos sufriendo es momento de actuar con responsabilidad, solidaridad y humanidad dejando a un lado todo lo que nos pueda separar o diferenciar, porque lo único que cabe ahora es luchar juntos para superar esta pandemia que nos asola, dejando para después las críticas o diferentes opiniones sobre lo que se hizo o se dejó de hacer ante una crisis sanitaria que si algo está demostrando es lo vulnerables que somos.

Por eso, este fin de semana se han adoptado las medidas más impensables que se podían tomar y se coordinaban actuaciones y estrategias con todos los presidentes y presidentas autonómicos en un ejercicio de unidad y compromiso que resultó ser ejemplar y donde no debe haber ni diferencias ideológicas ni territoriales salvo para que cada uno ejecute de forma coordinada las medidas excepcionales que se derivan del estado de alarma.

No obstante, y aunque no creo tampoco que sea el momento de extenderme en ello, las formas de los presidentes autonómicos distan mucho y no tienen nada que ver con las formas que utilizó el líder de la oposición Pablo Casado que, sin duda alguna, tuvo la peor intervención que se puede tener en un momento tan crítico como el que vivimos demostrando con tanta crítica su falta de generosidad y su poco sentido de estado que quedó evidenciado con la postura de sus presidentes autonómicos que salieron en sus respectivas comunidades a cerrar filas con el Gobierno en esta crisis. Le dieron un ejemplo a Casado.

Este hecho aislado del líder del PP fue superado por la urgente necesidad de los gobiernos autonómicos y estatal de arrimar el hombro y empezar a tomar medidas coordinadas, unas a propuesta del Gobierno de Pedro Sánchez que se ven ampliadas por días con medidas de tipo económico y apoyo a trabajadores, empresas, autónomos para contemplar más liquidez para la economía. El Gobierno también ha brindado su apoyo a las familias, ha ofrecido a las empresas flexibilidad en los ajustes temporales de plantillas, además de ayudas a las prestaciones por desempleo, y la posible autorización de uso del remanente o superávit de las administraciones para esta emergencia. El Ejecutivo progresista amplía paulatinamente estas medidas de manera coordinada con las comunidades para minimizar lo máximo posible los efectos de esta situación.

Con esta urgente necesidad sobran las salidas de tono, las diferencias ideológicas y las deslealtades y se ha de cerrar filas con el Gobierno central, porque así lo exige y lo necesita la ciudadanía. Se están adoptando decisiones necesarias que, por muy duras que sean, están dando una respuesta eficaz a la sociedad.

Lamentablemente esta crisis es cambiante, puede ir a más y las decisiones tienen que ser aconsejadas por expertos pero con la determinación del Gobierno de la nación y con la colaboración leal de todas y cada una de las administraciones que son de los ciudadanos, y no de los quienes les representamos.

Es momento, insisto, de cerrar filas y, sobre todo, por lo que aún queda por venir. Las energías las debemos emplear para ayudar a la ciudadanía y para dar fuerzas, ánimo y reconocimiento a todos los héroes de esta crisis, que son el personal sanitario, transportistas, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, ejército, trabajadores de establecimientos abiertos por primera necesidad, a los trabajadores de los servicios públicos de las administraciones y a otras tantas miles de personas anónimas que colaboran, que son voluntarios y que juntos conforman la mejor vacuna contra esta pandemia, que somos nosotros.