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#COVID19 día 27
El pacto de las lentejas

viernes 10 de abril de 2020, 15:30h

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¿Se pueden aplaudir el discurso del liberal y españolista Pablo Casado (PP), y del izquierdista e independentista del catalán Gabriel Rufián (ERC), en el debate para la prórroga del Estado de Alarma por el COVID19?

Pues por sorprendente que pueda parecer, es mi caso.

La cronología (1. Lo sabían el 23 septiembre 2019 en la ONU; 2. China se hace famosa por Wuhan en diciembre de 2019; 3. Ese mismo mes el reconoce la epidemia; 4. El 31 de enero de 2020 la OMS manda alerta mundial; 5. El 1 de febrero se notifica el primer caso de coronavirus en España; 6. El 14 marzo se decreta el Estado de Alarma) que hizo Casado de los permanentes oídos sordos que hizo el Gobierno de Pedro Sánchez (PSOE), a los llamamientos de la Organización Mundial de la Salud y del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, fue demoledor, así como el recuerdo de las afirmaciones reiteradas de que había equipos de prevención suficientes, y cómo no, la tardía y nefasta gestión del poder absoluto y recentralizador asumido por el Ministerio de Sanidad.

También hizo alusión Casado a la contradicción que supone que Sánchez reclame unos nuevos “Pactos de La Moncloa” cuando ni tan siquiera le llama para informarle de las medidas contempladas en los Decretos que luego les pide que apoye el PP. Y no menos contradicción es que quien pedía dimisiones por un único contagio de Ébola, que afortunadamente acabó bien, y ahora no es que sea incapaz de al menos reconocer errores de gestión, sino que pide una lealtad institucional que él no tuvo en aquel momento.

Pero es que Rufián estuvo no menos acertado cuando dejó constancia del fracaso que supone el centralismo político en la gestión, y afirmó que no tenía que ver con el nacionalismo, si no con la administración cercana de las necesidades de la gente. En ese mismo sentido, fue interesante escucharle hablar de que el virus no es una guerra, y que ni tan siquiera es algo tan excepcional… es lo mismo que pasa de modo constante “al otro lado de las concertinas”. Está bien que alguien nos ponga los pies en el suelo.

Otros dos detalles de la intervención de Rufián cargados de razón son, que la ciudadanía no quiere fotos de políticos firmando pactos, y que con banderas y banderitas, con orgullo patriotero no se vence al virus.

No sería justo si olvidara a otro diputado del PP al que he escuchado en varias ocasiones y me ha sorprendido gratamente, Mario Garcés. No usa papeles, habla de modo pausado, organizado, con manejo de los datos más complejos, con referencias a lo que se ha dicho minutos antes, demostrando así que no lleva un texto memorizado en la cabeza, y manteniendo siempre el hilo argumental no solo de la cuestión, sino de su propia filosofía política. Un lujo parlamentario.

Y tampoco sería justo dejar pasar el acertado calificativo que el dedicó Ana Oramas (Coalición Canaria) a Sánchez, tildándolo de “mal cocinero” porque con él “siempre son lentejas”, si quieres las comes, y si no… también. De hecho, ni a la oposición que representa el PP, ni a socios coyunturales como ERC, pero es que ni al socio en matrimonio, que es Unidas Podemos, les gusta el pacto propuesto por Sánchez.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia" y de "Más allá del cementerio azul".