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La culpa fue del más allá

La culpa fue del más allá
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Por Rafael M. Martos
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directornoticiasdealmeriacom/8/8/26
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domingo 15 de febrero de 2026, 06:00h
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Parece que al ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, se le ha averiado el algoritmo del decoro. Hay que tener una piel política especialmente curtida —o una ausencia total de brújula ética— para salir a la palestra y señalar el cadáver político, y tristemente físico, de Javier Lambán como el responsable del hundimiento del PSOE en Aragón. La maniobra de López no solo suena a desesperación, sino a un cinismo de los que hacen época.

Mentar a los muertos para salvar el pescuezo de los vivos es una práctica que define bien el estado actual de la política. El ministro López, en un alarde de originalidad macabra, intenta convencernos de que el descalabro electoral en tierras aragonesas no tiene nada que ver con la gestión de Ferraz o con la deriva del Gobierno central, sino con el "legado" de un hombre que ya no puede defenderse. Es el "fue él" de los niños de primaria, pero con coche oficial y sueldo de nivel 30.

La realidad, por mucho que intenten maquillarla con ataques de mal gusto, es que el Partido Socialista está coleccionando trastazos monumentales como quien colecciona imanes de nevera. El desastre en Aragón es solo el eco del naufragio que ya vivieron en la Comunidad Autónoma de Extremadura el pasado diciembre de 2025, donde el PP de María Guardiola y Vox les dieron un soberano repaso. Y si miramos a nuestra tierra, el horizonte para San Telmo es un desierto absoluto. Las encuestas son tan crueles con la candidatura de María Jesús Montero que en Madrid ya han empezado a sudar frío, aunque aquí, en la provincia de Almería, ese frío no nos pilla de nuevas y las encuestas apuntan a que podría quedar por debajo debajo de Vox.

Lo más burdo de este sainete es la estrategia de supervivencia. Al ver que el suelo se hunde bajo sus pies, el PSOE ha pasado de la hegemonía a la mendicidad política. Es patético ver cómo animan a Gabriel Rufián para que encabece una plataforma a su izquierda, un cajón de sastre que logre aglutinar los restos del naufragio de Sumar, Podemos y nacionalistas varios. El objetivo es transparente: necesitan a alguien que les guarde los muebles en el flanco zurdo para poder sumar algo, lo que sea, en unas hipotéticas generales. Quieren que Rufián haga de pastor de una izquierda descarriada para que luego los votos acaben, por carambola, sosteniendo el sillón de Pedro Sánchez. Unidos, rebañarán votos para hacerse con algunos escaños más de los que sumen ahora.

Pero claro, sostener el sillón no es lo mismo que gobernar. El país se encuentra hoy en una parálisis legislativa que roza lo anecdótico. El Gobierno de Sánchez habita el palacio, pero no el Boletín Oficial del Estado. Sin una mayoría estable, perdiendo votaciones clave en el Congreso —como la senda de déficit que se fue al traste a finales de 2025— y dependiendo del humor matutino de Carles Puigdemont o de las exigencias de sus socios de conveniencia, la gestión se ha reducido a la mínima expresión. Se limitan a resistir, a verlas venir y, cuando las cosas salen mal, a buscar un culpable que esté lo suficientemente lejos —o lo suficientemente muerto— para que no proteste.

Mientras el PSOE no sea capaz de hacer una reflexión seria, sin ventajismos ni necrofilia política, sobre por qué sus siglas están en retroceso en casi todos los territorios, seguirán dando palos de ciego. Culpar a Lambán es patético; pretender que Rufián sea el salvavidas es un insulto a la inteligencia del electorado.

No queda más que seguir observando el espectáculo con el escepticismo de quien sabe que, mientras ellos se pelean por las cenizas de un muerto, los problemas reales siguen sin coger el tren hacia Madrid.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería y Coordinador de la Delegación en Almeria de 7TV Andalucía

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia", "Más allá del cementerio azul", "Covid19: Diario del confinamiento" y "Por Andalucía Libre: La postverdad construida sobre la lucha por la autonomía andaluza". Y también de las novelas "Todo por la patria", "Una bala en el faro" y "El río que mueve Andorra"