Con motivo de la conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las organizaciones sindicales Comisiones Obreras (CCOO) y UGT protagonizaron una concentración en la capital almeriense. El acto, desarrollado junto al Edificio Sindical de Almería, sirvió como un punto de encuentro esencial para visibilizar el rechazo a esta lacra social y recordar a las mujeres que han perdido la vida a manos de sus parejas o exparejas durante el presente ejercicio.
Durante la movilización en Almería, los representantes de los trabajadores pusieron de manifiesto las dramáticas cifras que arroja la violencia de género en el actual periodo. Según los datos expuestos, en lo que va de año se han contabilizado un total de 38 mujeres asesinadas en el conjunto del Estado español. De esta cifra global, el impacto en la Comunidad Autónoma ha sido especialmente doloroso, registrándose 11 víctimas mortales en Andalucía. Como muestra de respeto y memoria hacia estas mujeres, y para dejar constancia visual de la magnitud del problema en la Comunidad, se procedió a soltar al cielo de la provincia 11 globos negros, uno por cada vida arrebatada en territorio andaluz.
Más allá del acto simbólico de recuerdo, la jornada sirvió para plantear reivindicaciones políticas y sociales concretas y detalladas. Desde Comisiones Obreras se hizo un firme llamamiento a la necesidad de que los poderes públicos se planteen hacer una ley abolicionista del sistema prostitucional. La organización sindical argumentó que esta práctica es una violencia extrema y no puede ser considerada un trabajo, ya que degrada a la mujer, rechazando cualquier marco que pretenda normalizarla como una actividad laboral. Por ello, exigen que se establezcan medidas económicas que planteen la reparación y justicia de las víctimas, que son las mujeres protegidas, y que se establezca un sistema claro de penalización para los proxenetas y demandantes.
Esta postura se integró en un discurso más amplio que busca atacar las raíces de la desigualdad y la explotación, ya que, según los sindicatos, "algo anda mal" porque los asesinatos y la violencia que sufren las mujeres "no cesan". Los representantes sindicales manifestaron que existen elementos fundamentales por los cuales el sistema actual no funciona eficazmente, exigiendo una clara transparencia en la adjudicación de los fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. En este sentido, señalaron que el presupuesto para Andalucía asciende a 24 millones en los presupuestos de 2026 y que este se distribuye a los ayuntamientos teniendo en cuenta el número de habitantes, las mujeres que están en el sistema Biogen y en el sistema Atempro.
Asimismo, las organizaciones convocantes han aprovechado la lectura del manifiesto y las intervenciones para poner en evidencia carencias y fallos detectados en los mecanismos institucionales. Los sindicatos señalaron la existencia de fallos en el actual sistema de lucha contra la violencia machista, instando a una revisión que garantice una protección más eficaz para las víctimas. En concreto, cuestionaron la efectividad del Pacto de Estado, el cual debe servir para prevenir, pero también para resolver las situaciones de emergencia, y que se está demostrando "no ser eficaz".
Como ejemplo de las fallas, se indicó que, si bien el servicio 016 y el sistema Atempro han visto aumentado el número de llamadas, no se ha producido un aumento en el número de denuncias por violencia de género, una señal que, a su juicio, indica que las mujeres "no creen en el sistema de protección". En este contexto, se ha alertado sobre la necesidad de modificar el sistema de denuncia para "dar seguridad" a quienes denuncian. Subrayaron que en el tema de los feminicidios, el 90% de las víctimas no habían denunciado, siendo mujeres españolas que estaban conviviendo con el maltratador, lo que subraya la importancia de hacer "transparente" toda la red de apoyo y establecer medidas que resuelvan esta situación de peligro.
Finalmente, también se alertó sobre la evolución de las agresiones hacia nuevos formatos, destacando la preocupación por las nuevas formas de violencia que se ejercen a través de los medios digitales y las redes sociales, un fenómeno creciente que requiere de nuevas estrategias de prevención y actuación.